Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica

26 CAPÍTULO I : LA AURORA DE CHILE: DE LA COLONIA A 1842 por las provincias, llegan à ponerse en esta lo de conocer las primeras materias de las artes, tintes, minerales, y de todos los usos, á que pueden aplicarse. Ellas son, las que introducen los texidos dan à conocer las maquinas, acogen, y protegen á los extrangeros industriosos”. 15 La propuesta presentada por Camilo Henríquez es acogida por el gobierno de la época; es por este motivo que la Junta de Gobierno remite al Senado, para su con- sideración, los estatutos que le ha presentado el Cabildo de Santiago en relación a una sociedad económica de los amigos del país. El oficio dirigido por la Junta de Gobierno al Senado indicaba que: “Los estatutos para una sociedad económi- ca de amigos del pais que ha presentado el ilustre cabildo, son dignos de la consideracion de VV.SS. , porque, aunque su utilidad está demostrada por la esperiencia, siempre es un establecimiento cuya forma i facultades deben influir en los objetos que se propone, i que, sin duda, recibirá la última perfeccion de la sabiduría de ese cuerpo, cuyo dictámen le asegurará la confianza pública”. El 14 de enero, en tanto, la Aurora de Chile publica un artículo referido a la constitución de la novel so- ciedad, añadiendo que ella nace como consecuencia del planteamiento hecho por Camilo Henríquez, el 16 de julio de 1812, en la misma publicación. La pro- puesta entregada fue acogida por los más destacados ciudadanos, quienes presentaron al Senado su plan de organización. El gobierno de la época también da su aprobación a la nueva organización encargada de impulsar el progreso del país. “Apruebanse los Estatutos presentados por el Ilustre Cabildo, para el regimen de la Sociedad de amigos del pais, que desde luego se erige á nombre de la Patria, como el medio de que concurran á su prosperidad los buenos Ciudadanos, que reuniendo sus luces, zelo y facultades, podran realizar la propension de ser utiles á la humani- dad que caracteriza su indole generosa y que hasta hoy ha estado sin uso, por defecto de una Compañia, que combine, y dirija el bien general los esfuerzos, que aislados solo pueden producir ventajas efimeras y parciales”. 16 Lamentablemente, los hechos históricos, ocurridos en las postrimerías del año 1813, provocaron un no- torio debilitamiento en la voluntad de concretar una ¹⁴ Ibid. ¹⁵ La Aurora de Chile, Nº2, 1813. ¹⁶ Ibid. sociedad independiente, razón por la cual todo lo avan- zado con anterioridad volvió a foja cero. Así lo señala Francisco Encina, en su Historia de Chile: “Camilo Henríquez y otros habían hecho desfilar delante de sus ojos los paraísos terrenales y espiritua- les anexos a la independencia. La oprobiosa tiranía, que nadie había experimentado, iba a ser substituida por un gobierno sabio, justo, digno de hombres libres, que transformaría a Chile en un edén, con sólo decre- tarlo; y la libertad de comercio inundaría de riquezas al país. En la realidad, la excelente administración colonial había sido substituida por una serie de cuar- telazos, de atropellos y confinaciones. A la tranquila seguridad, había sucedido la azarosa incertidumbre. Nadie tenía seguro el mañana. En los campos, el de- sarrollo del bandidaje y los grupos de soldados dispersos habían creado la inseguridad. Las prorratas de caballos y de víveres se sucedían unas a otras. Nada se podía vender; los réditos de los censos se acumulaban, y por poco que se prolongara la situación, desaparecerían los cortos bienes acumulados en toda una vida de trabajo”. Así lo indica también Claudio Gay, en su Historia física y política de Chile, donde señala que los pro- blemas generados por la guerra de la independencia provocaron que la Sociedad Económica de Amigos del País, no durará mucho tiempo y fuera, finalmente, condenada a la desaparición: “Ya en 1813 algunos ilustres patriotas procuraron hacerlo en parte fundando la Sociedad económica de Amigos del País, sociedad que tenia por objeto estimular a los Chilenos, pero que no vivió mucho porque las vici- situdes de la guerra de la independencia, no tardaron en relegarla al olvido. Bajo el mando de O’Higgins se preparaba de nuevo a funcionar, cuando una revolución contuvo sus esfuerzos, y desde entonces las vicisitudes políticas por un lado y la necesidad de una buena orga- nización administrativa por el otro, absorbieron todos los ánimos hasta el punto de impedir que ésta benéfica y útil institución volviera a su primitivo esplendor sino después de muchos años es decir en 1837 bajo la inspiración de don Miguel de la Barra”. 17 Con el fin de la Patria Vieja concluyeron, también, los afanes por educar la labor agrícola en nuestro país:

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