Universidad de Chile. Heredera de 150 años de enseñanza superior agronómica
262 EPÍLOGO : LOS ÚLTIMOS 15 AÑOS Figura 9.9. Portada del libro Antumapu. Patrimonio, ciencia y naturaleza, que recopila la historia del campus. En marzo del año 2019, se propone y aprueba otor- gar la categoría de profesor emérito a dos destacados académicos ya retirados: Edmundo Acevedo H. y Antonio Lizana M. , quienes deberán ser propuestos y aprobados por el consejo universitario 30 . La ceremonia de nombramiento del Prof. Acevedo se realiza a media- dos de ese año; la del profesor Lizana fue postergada por viajes del profesor y por la pandemia COVID; el fallecimiento del éste, en junio de 2023, impidió rendirle en vida el correspondiente homenaje, Al inicio académico de 2019, el mundo entero es testigo de la aparición de lo que se conoció como la Pandemia COVID-19 . El COVID-19 es una enfermedad infecciosa causada por el SARS-CoV-2 que adquirió características de pandemia. Hasta 2024, el total de fallecidos en el mundo era de 6.881.955, y a 2023 se habían administrado un total de 13.338.833.198 va- cunas. Para la Facultad y todo el sistema educacional significó suspender las clases presenciales, pero no la enseñanza. El 16 de marzo el decano informa de reunión liderada por la vicerrectora de asuntos estu- diantiles y la vicerrectoría Académica, fijando el inicio de las actividades docentes el 23 de marzo; además, el personal debía concurrir a sus puestos laborales con excepción de aquellos en grupos de riesgo (que poseen enfermedades basales) 31 . La Facultad tenía cierto ³⁰ Acta sesión ordinaria N° 2, 3 de marzo de 2019 ³¹ Acta sesión ordinaria N° 2, 16 de marzo de 2020 entrenamiento en el uso de herramientas e-learning, aportadas por el sistema AGREN, usado hace más de una década, y el emergente sistema U-Cursos, el cual permitió dar término al convulsionado año anterior, debido al “Estallido Social”. Las restricciones de movilidad por COVID-19 en Chile comenzaron en marzo de 2020, con la implemen- tación de cuarentena obligatoria y toque de queda. Esto requirió de un gran esfuerzo de parte del cuerpo acadé- mico, funcionarios y alumnos, para dar continuidad a las actividades docentes; la Universidad adquirió 2.000 licencias del sistema Zoom (plataforma de videocon- ferencia y colaboración en la nube) y su integración a la plataforma U-Cursos. En un origen se pensó en funcionar en forma híbrida; el personal podría llegar en horarios donde los sistemas de transporte no fueran tan concurridos y las actividades podrían ser a puertas cerradas, con el mínimo contacto humano, a manera de prevención, y la enseñanza remota para evitar aglo- meraciones. Sin embargo, el 26 de marzo comenzó la restricción de movilidad en Santiago (cuarentena), lo que obligó a realizar las actividades de todos los esta- mentos en forma remota. El desplazamiento era con un horario fijo y se requería de un pase otorgado por las autoridades del país, lo que impedía concurrir a los puestos de trabajo habituales. La Universidad firmó un convenio con la empresa Entel, para que los alumnos con mala o sin conectivi- dad pudieran acceder a las clases virtuales, y poco a poco se logró una gran conectividad. La condición laboral fue otro problema; no todos los cargos eran de trabajo con conectividad, por lo cual se hicieron excepciones, en muchos casos mante- niendo los puestos laborales; para las investigaciones que requerían presencia física se instauró un sistema de permisos avalados por el Estado, pero evitando el contacto físico entre funcionarios. Se permitió a los funcionarios concurrir a sus puestos de trabajo y tras- ladar sus herramientas de trabajo. Un claro ejemplo de esto fue biblioteca, donde se compró computadores portátiles y escáneres para los profesionales y funcio- narios, quienes concurrían a la biblioteca una vez al mes a retirar los libros que se digitalizaron (colección de reserva lectura obligatoria; estos fueron cargados en “bibliografías básicas”, sitio donde sólo los alumnos
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