Policy Paper. Vivienda y pobreza energética en Chile: hacia una política integral de habilidad
POLICY PAPER: VIVIENDA Y POBREZA ENERGÉTICA 3.4.4 SÍNTESIS: LECCIONES PARA EL ESCALAMIENTO DE POLÍTICAS La evidencia acumulada de estudios de caso permite extraer lecciones fundamen- tales que complementan y concretan los diagnósticos previos. Los programas de aislación térmica, subsidios y recambio de calefactores han mejorado el confort percibido y reducido parcialmente el consumo energético (0–53%) , aunque con retornos económicos moderados. No obstante, evidencia reciente muestra que, basado en optimizaciones energéticas múltiples, la demanda energética podría re- ducirse en hasta un 80% , acercando las viviendas a estándares de bajo consumo (Martínez-Soto, Lannantuono, et al. 2021). Los beneficios privados de los programas —ahorro en combustible, mejoras en confort, reducción de gastos de salud—son relevantes y coinciden con los co-be- neficios identificados en evaluaciones de bienestar (González et al. 2024)). Sin em- bargo, el diseño de subsidios debe considerar focalización y barreras de acceso, especialmente para hogares vulnerables (Boso et al. 2022), y adaptarse a realida- des locales y multidimensionales de la pobreza energética urbana (Martínez-Soto et al. 2025). Las evaluaciones de programas confirman empíricamente el diagnóstico de frag- mentación institucional presentado anteriormente. Si bien los programas chilenos han abordado dimensiones críticas de la pobreza energética, su efectividad se ve limitada por un enfoque fragmentado y una articulación insuficiente entre los mi- nisterios responsables (MINVU, Ministerio de Energía, MMA). Las intervenciones generan beneficios parciales —mayor confort térmico o ahorros moderados— pero no logran resolver de manera integral el problema porque no atacan simultá- neamente todas las dimensiones de la pobreza energética. Los casos de Temuco y Dichato revelan que, sin una estrategia integrada que com- bine mejoras estructurales, subsidios bien focalizados y recambio tecnológico con acompañamiento social, las soluciones seguirán siendo parcializadas. La falta de adaptación a las realidades y capacidades locales explica por qué los impactos son heterogéneos y, en muchos casos, insuficientes para transformar las condiciones de inhabitabilidad documentadas cuantitativamente (temperaturas bajo 18°C) y cualitativamente (experiencias de disconfort, sobrecarga de cuidadoras, restric- ción de uso de espacios). 61
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