Policy Brief. El aporte de la kinesiología para los desafíos de Chile: 9 propuestas al país ante los 70 años de la creación de la carrera de Kinesiología en Chile

4. Robótica, IA y tecnologías para rehabilitación La robótica de rehabilitación permite aumentar la intensidad, la repetición y la retroalimentación en procesos neuromotores, aunque la evidencia muestra que su efecto depende de la indicación, la población, la dosis, la integración con la terapia convencional y los resultados funcionales relevantes. Por ello, la política pública debe evitar tanto la fascinación acrítica como el rechazo conservador. La robótica debe incorporarse donde agregue valor medible. La inteligencia artificial en rehabilitación ofrece oportunidades para la detección temprana, la predicción de la recuperación, la personalización del tratamiento, el análisis funcional, el monitoreo continuo, el apoyo a las decisiones clínicas y el entrenamiento adaptativo. Sin embargo, también exige estándares de validación, gobernanza de datos, explicabilidad, seguridad, privacidad, sesgos, responsabilidad clínica y evaluación de impacto. La kinesiología debe formar profesionales capaces de trabajar con algoritmos, no subordinados a ellos. 5. Sensores, visión computacional y medición objetiva del movimiento Los sensores portátiles y la visión computacional permiten trasladar el análisis del movimiento desde laboratorios de alta complejidad a contextos clínicos, comunitarios y domiciliarios. Esto es especialmente relevante para Chile, donde la infraestructura especializada es limitada y concentrada. El desarrollo de tecnologías de bajo costo, validadas localmente y conectadas con flujos clínicos puede democratizar la evaluación funcional. 1. Ciencia del movimiento como un aporte a la equidad de género. La ciencia del movimiento aporta a la equidad de género en los resultados de salud, en los procesos de atención y en la formación profesional, al integrar un enfoque que reconoce diferencias biológicas, sociales y culturales a lo largo del curso de vida. Desde esta perspectiva, articula áreas como el abordaje del dolor crónico, los cuidados formales e informales, el trabajo en altura y en contextos de alta exigencia, la promoción de la actividad física, los cuidados paliativos, la ergonomía, los estilos de vida saludables, y la rehabilitación en condiciones como autismo, cáncer y trastornos neurológicos. Este enfoque permite diseñar intervenciones más pertinentes, mejorar la adherencia, reducir brechas de acceso y visibilizar necesidades históricamente subatendidas. Asimismo, fortalece la formación de profesionales con competencias en género, capaces de evaluar, intervenir y tomar decisiones clínicas contextualizadas.

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