Reconstrucción(es) Sociedad Civil. Experiencias de reconstrucción en Chile post 27F desde la sociedad civil

135 política sectorial en Vivienda y Desarrollo Urbano. Ya en 1959 el gobierno había promulgado el DFL 2, que otorgó gran impulso a la actividad constructora, estimulando la inversión privada en la construcción de viviendas económicas. Esto se complementó con el más amplio y extendido programa nacional de concursos públicos para la realización de grandes conjuntos habitacionales, destinados a atender las demandas del segmento social que el gobierno definió como de su responsabilidad. En los planes de reconstrucción de Europa al término de la Segunda Guerra Mundial, estaban en vigencia los postulados de la Carta de Atenas, pregonando las virtudes de la Unidad Vecinal como la solución más adecuada para los nuevos desarrollos urbanos, y ese fue el modelo que las autoridades de vivienda quisieron impulsar en Chile. Así fue como la CORVI, con el admirable colega Isidoro Latt a la cabeza de su Departamento Técnico, convocó durante todo el decenio de los años 60 a numerosos concursos públicos de arquitectura, abiertos a todos los colegas del país, que dieron vida a conjuntos habitacionales tan notables como La Villa Olímpica en Santiago, la población Hurtado de Mendoza en Puerto Montt, la Remodelación Paicaví en Concepción, la población Abate Molina en Talca, Parque Koke en Rancagua, Villa Frei en Ñuñoa, Fitz Roy en Punta Arenas. Lord Cochrane en Recreo Alto y varias otras a lo largo de todo el país. Han transcurrida entre 40 y 50 años desde que se levantaron estos conjuntos habitacionales de vivienda social y todos ellos se conservan admirablemente bien. Algunos han soportado más de un terremoto sin experimentar daños mayores, salvo un sector de Villa Olímpica que ha acusado fallas de importancia en los últimos dos sismos que han afectado a Santiago. Es necesario criticar sin embargo, la poca atención prestada al impacto producido por el maremoto, teniendo presente que alcanzó tan enorme magnitud. No se incorporó mención alguna a este fenómeno en la Ordenanza General ni se ordenó introducir alguna regulación en los Planos Reguladores vigentes o fijar áreas de riesgo en la elaboración de los futuros estudios urbanos del borde costero. Así como es evidente la cultura sísmica adquirida en Chile a partir del terremoto de 1928, lo es la inconciencia general respecto al riesgo originado por los maremotos. Sólo ahora, como consecuencia de la amplia cobertura proporcionada por los canales de televisión al terremoto en Febrero de este año, parece haberse creado conciencia respecto a la urgencia de legislar al respecto. Norma chilena NCH 433: Cálculo Antisísmico de Edificios “En Mayo de 1966, al ser aprobada como Norma Provisional, la NCH 433

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