Reconstrucción(es) Sociedad Civil. Experiencias de reconstrucción en Chile post 27F desde la sociedad civil

113 terapias de reconstrucción emocional post catástrofe. Personas que son sensibles a la pérdida de control sufren el evento desde esta perspectiva. Sienten que no manejan nada, se sienten sobrepasados, sometidos a las circunstancias y abrumados por la dificultad para prever qué va a ocurrir. Es probable en este caso que logre el bienestar si de alguna manera integra el miedo como parte de la experiencia. Más que evitar las situaciones (que en caso de desastres naturales, son inevitables), el tema está en asumir que el riesgo existe, prepararse en lo posible, aceptar el miedo como experiencia y confiar en las propias capacidades y aprendizajes obtenidos para enfrentar situaciones de este tipo. El reconocer qué aspecto de su vida ha sido amenazado le ayuda a flexibilizar. Usualmente se acerca a las redes de apoyo, disminuye los temores irreales y entiende que soltar el control a veces como herramienta emocional es útil. Personas sensibles a la desprotección viven el evento como una clara amenaza a la subsistencia, los organismos que protegen no funcionan, hay una sensación de menoscabo físico y una constante inseguridad. “Estamos solos, nos dejaron botados, nadie nos puede ayudar”. Para alcanzar el grado de bienestar en este caso, se ha visto que ayuda mucho el pasar a un rol más activo. Se puede conseguir la atención, el cuidado y por ende la calma pidiéndola directamente, y no sólo desde el sentirse vulnerable como una manera de provocar una reacción en otros. Por otra parte, es importante que haga el mismo proceso de integración del ejemplo anterior, de los aprendizajes que obtuvo con la experiencia y que se conecte con la idea de que hoy es “experto en terremotos”. El mundo es un lugar peligroso, pero el mismo lugar peligroso en el que se ha vivido todo este tiempo. Es duro, pero se puede vivir en él como se ha hecho hasta ahora. Una estrategia usualmente útil en estos casos es el ayudar: “si me han ayudado todo este tiempo y noto que me siento mal, entonces ahora yo salgo a ayudar a otros y veré qué pasa”, “si todos me llaman para saber cómo estoy, mejor llamo yo ahora para saber cómo están ellos”. Personas que se organizan en torno a la pérdida sufren directamente aquello que más temen sufrir: pérdidas de seres queridos, de bienes materiales, de cosas que significaron esfuerzo. La sensación que se gatilla es “lo que hacemos no importa, no hay justicia”, con una fuerte marca de decepción, soledad y aislamiento. Esta forma de significar la experiencia usualmente repercute mucho en la rabia. En estos casos, usualmente fueron las pérdidas las que se focalizaron como base del sufrimiento post terremoto. Aquí es clave el factor tiempo por un lado, y por otro lado la reorganización de la experiencia en torno a la no-pérdida. Los pacientes que lograron un grado de bienestar en este sentido, comienzan a valorar lo no perdido por contraste, a valorar el sentirse unido a otros en torno

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