Antumapu. Patrimonio, ciencia y naturaleza

221 senta resultados más bajos a nivel metropolitano y del Gran Santiago en todos los indicadores de esco- larización, destacando la escolaridad promedio del jefe de hogar, que se sitúa en 8,8 años (Casi 2 años por debajo del promedio regional) equivalente a educación básica completa y el porcentaje de ingre- so a la universidad de un 12%, tres veces más bajo que el promedio del Gran Santiago. La comuna cuenta con una alta población indígena (16% de la población declara pertenecer a pueblos originarios, según el Censo del 2017, mientras que la Región Metropolitana tiene un promedio de 9,5% y el gran Santiago un 10,21%) y una incipiente can- tidad de inmigrantes de otros países (2%). Con todo lo anterior, es necesario abrir la discusión acerca del rol que la Universidad tiene con su entor- no. Contexto social, cultural, ambiental y urbano fuera de sus límites. Como señalamos al principio, esta investigación no tendría su mejor cierre si pro- pusiéramos que todo se mantenga igual. O llamando a solo restaurar su arquitectura, sus obras de arte o sus áreas verdes. Más bien el enfoque debe ser otro, es decir, conservar su patrimonio haciendo la opera- ción contraria, transformándolo, adaptándolo a las nuevas exigencias de un futuro (bastante) incierto. DESAFÍOS PATRIMONIALES: ¿TRANSFORMAR PARA CONSERVAR? E l arquitecto y catedrático Antón Capitel, es uno de muchos que aseguran que proyectar algo nuevo sobre un edificio considerado de valor, es quizás uno de los más interesantes y complejos temas en la arquitectura. Este autor promueve que la intervención arquitectónica provenga desde sus valores intrínsecos, desde su propia preexistencia, y, producto de un profundo análisis, elaborar el pro- yecto para preservar su propio patrimonio. Los proyectos de preservación patrimonial pueden ser desde una conservación material a una rehabili- ¹⁵ Preservar se refiere a proteger o resguardar a alguien o algo, intentando conservar su estado, de algún daño o peligro. Rehabilitación en cambio, se refiere más bien a mejorar su uso actual. transformando lo existente apropiadamente para brindar nuevos usos. Rehabilitar se acerca conceptualmente a aprovechar lo existente, buscando conservar sus cualidades más distintivas, potenciándola para una continuidad de uso sin perder su estructura fundamental. ¹⁶ Pérez & Pérez, 2018, pág. 246 ¹⁷ Tostoes, 2014, Busquets, 2014, Valencia, 2017, Gertosio, 2019 tación 15 completa. Una se refiere a detener el tiem- po, la otra a adaptar el patrimonio tanto al presente como al futuro. En este sentido, existe un consenso generalizado sobre que para conservar patrimonial- mente un edifico o un área de valor hay que trans- formarlo. Este juego de conceptos (en un comienzo) diametralmente opuestos, tiene el valor de abrir nuevas y sugerentes preguntas: ¿qué mantener? ¿por qué mantenerlo? ¿por qué debo transformar algo para conservarlo? Al respecto, Pérez y Pérez 16 , señalan que si somos capaces de identificar qué debemos preservar y qué transformar en el patrimonio urbano y arquitectó- nico, podremos insuflar nueva vida a nuestro medio ambiente. Una transformación cuidadosa y adecua- da podría llegar a ser una herramienta poderosa para construir un futuro urbano que reconozca y disfrute de su conexión con su pasado”. A la luz de la evolución del concepto de patrimonio desde un carácter monumental y objetual, hasta el reconocimiento de las formas vida y los patrimo- nios intangibles, sin duda, sería un despropósito buscar conservar de forma intacta Antumapu tal como fue diseñado y construido originalmente, ya que, como coinciden varios autores constituye un patrimonio vivo 17 . Por ello, sobre la pregunta qué conservaremos, una posible respuesta sea tomar distancia de los enfo- ques de desarrollo que contradicen lo urbano con lo rural. Campus Sur representa la posibilidad de romper esa dualidad, planteando una interconexión armónica entre aquellos espacios del territorio que suplen servicios ecosistémicos (agua, aire, alimen- tos), de aquellos que nos permiten desarrollarnos como humanos (habitación, convivencia, trabajo, recreación). Esto naturalmente nos obliga a explorar nuevas vi- siones sobre el territorio entendido como totalidad, y no solamente como aquel espacio urbano entendi- do como solo habitación. Esto nos permitirá entrar en conciencia del mundo que vivimos, como un es- pacio finito, que requiere de cuidado y comprensión.

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