Buenas prácticas en el Programa de Modelo de Residencias
27 B u e n a s P r á c t i c a s e n e l P r o g r ama d e M o d e l o d e R e s i d e n c i a s Por último las buenas prácticas deben entenderse no como una solución fácil, sino que requiere que cada residencia pueda reconocer sus limi- taciones y priorice en aquello que les permita progresar hacia el nivel que aspira llegar. Las buenas prácticas están lejos de ser un recetario, y evolucionan constantemente y se amoldan acorde a las capacidades ya instaladas o potenciales de los equipos. Existe por tanto un proceso de adopción de la buena práctica (FAO, 2013) que no se reduce simplemente en reconocer el ser exitosa, sino que implica un proceso dentro de los equipos de poder tomar conciencia de su importancia, lo cual va generando un interés propio desde el personal para fomentar su adopción, este luego se traduce en una comprensión de los elementos necesarios para su implementación y un trabajo a nivel actitudinal que le acompañe. A partir de su implementación se requiere un proceso de comunicación de sus avances y barreras, que construyen su legitimidad como práctica, para finalizar con su reconocimiento como tal. Figura 8. Proceso de adopción de una buena práctica por parte de equipos de trabajo Toma de Conciencia Interés Conocimiento Actitud Legitimación Práctica De modo que para su implementación es fundamental comprender la cultura organizacional y dar importancia al rol de cada uno, tanto resi- dentes, profesionales, educadoras de trato directo, como directivos. Así como la red comunitaria y el apoyo institucional desde SENADIS. 4. Reconociendo Acciones y Prácticas de Mejora
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