Catálogo Memorias de musicoterapia en Chile: 2015-2025
54 En contrapunto, el hecho de que las instituciones educativas (9), los centros de rehabilitación (6) y los dispositivos de salud pública (6) mantengan la práctica de la musicoterapia permite concluir que la disciplina posee una identidad multifacética. Así, mientras en educación se valora su aporte al desarrollo socioafectivo y a la convivencia escolar (Castillo, 2023; Cerda, 2024, entre otros), en la salud pública se consolida como un recurso de prevención y promoción del bienestar (Aros, 2020; Castillo, 2024; Frez, 2016; Muñoz, 2022, Vergara, 2023, entre otros). A diferencia del ámbito de la rehabilitación, donde se posiciona como una herramienta clave para la recuperación de funciones motoras y neurológicas (Avendaño, 2020; Espinoza, 2020; entre otros). Finalmente, la presencia de musicoterapia en espacios culturales (5) constituye un hallazgo clave de su expansión hacia la salud comunitaria, habilitando espacios de encuentro social, utilizando la música como un puente de integración y participación cultura (Hermosilla, 2016; Martínez, 2022; Soto, 2018, entre otros). En cuanto a los destinatarios de las intervenciones, cabe señalar que el presente catálogo revela un cambio significativo respecto a la tendencia anterior. Mientras que en el estudio de Andreu y Quiroga (2015) el foco se concentraba casi en un 50% en la infancia (con una presencia marginal de la tercera edad o recién nacidos), los nuevos datos indican un predominio de la atención orientada a adultos, seguida de cerca por la población infanto- juvenil. Un análisis pormenorizado permite apreciar que los adultos mayores y los bebés prematuros han pasado de ser usuarios ocasionales a recibir mayor atención, posicionando a la adolescencia y a la infancia temprana como los nuevos grupos en fase de crecimiento. En otra dimensión, al contrastar ambos catálogos para observar los ámbitos de intervención de la musicoterapia, se aprecian nuevamente algunos cambios significativos. Mientras que en el primer registro (Ibid.) la dualidad clínica-educación concentraba casi el 90% de la actividad, el reporte actual muestra una apertura hacia la dimensión socio- comunitaria. Así, se aprecia que mientras el ámbito clínico mantiene presencia (más del 50% de las intervenciones, con un foco tripartito entre salud mental, hospitales y rehabilitación), el ámbito sociocomunitario pasa de ser casi inexistente (solo una publicación previa) a ser un eje
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