Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)
Para que nadie quede atrás 267 blico, jefe subrogante del Departamento de Cultura, secretario del concejo municipal y periodista del Departamento de Comunica- ciones, labor que desempeñó hasta solicitar su retiro voluntario”, recordó el municipio en un comunicado tras su fallecimiento. Además de servir 25 años en la municipalidad, desarrolló una rica carrera en medios de prensa. Condujo programas radiales, fue corresponsal de El Mercurio y también jefe de Prensa de Radio Sargento Aldea de San Antonio y trabajó en el diario La Estrella. Asimismo en el diario Proa Regional. Al momento de fallecer con- ducía el programa Panorama Regional en radio Chilena FM. Hijo predilecto y leal de San Antonio, el obituario local recordó asimismo a Eduardo como un vecino del sector Placilla donde fue también presidente por varios años del club deportivo Cóndor. Una pasión deportiva que le conocimos en los años de la Escuela de Periodismo, cuya selección de fútbol integró como lateral izquier- do, cuando esa ubicación se conocía como back wing, según la no- menclatura anglosajona. Eduardo fue un jugador de buena técnica y, hay que reconocerlo, un tanto rudo. Por eso es que le cayó el apelativo de Chancho Rodríguez en la cancha, según la inveterada costumbre chilena de endilgar sobrenombres a todo el mundo. En una ocasión, en un partido contra un equipo de otra escuela de la Universidad de Chile, su apasionamiento lo llevó a agredir al árbitro. No fue un ataque violento, sino un codazo acompañado de un empujón suave, lo que con justicia derivó en la justa reacción del colegiado (como dicen los españoles), que lo expulsó de la can- cha. Esto ocurrió antes de la existencia de las tarjetas rojas. El asunto fue nota destacada en nuestro diario mural El Girigay. Con un humor matizado de sensacionalismo intervenimos una fotograf ía de una persona parecida a Eduardo, la retocamos y lo hicimos aparecer controlado en un ataque de furia por dos cara- bineros que lo sacaban por la fuerza de la cancha. Tal vez fuimos precursores sin saberlo del Fotoshop. Eduardo Rodríguez Álvarez falleció a los 75 años, derrotado por una enfermedad intestinal. Su muerte causó pesar en la población de San Antonio. De alguna manera su trayectoria periodística fue un referente durante muchos años para los más de 90.000 habitan- tes del puerto. Se le considera precursor del periodismo en San Antonio, donde echó raíces familiares con su esposa María Elizabeth, sus hijos Sil- vana, Daniel y Jesús y sus nietas Dominga, Rosario y Amanda. Fue un fiel hincha de Colo-Colo, que sufría con las derrotas y vibra- ba con las victorias del cacique, como corresponde a todo futbole- ro de verdad. Tras su muerte, el masivo cortejo fúnebre de “don Lalo”, como lo El gran lateral izquierdo Sanantonino ejemplar Ya en este siglo, cuando Facebook nos facilitó retomar viejos con- tactos universitarios, tuvimos varios intercambios con Eduardo. En uno de ellos recordamos divertidos aquella publicación de El Girigay . Futboleros en el 50 aniversario de la Generación Planetaria. De pie: Francisco Villagrán, Basko Asún, Jorge Argomedo, Carlos Araya, Nelson Sandoval, Guillermo Torres y Pedro Cortés. Hincados: Eduardo Rodríguez y Gustavo González.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=