Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

Para que nadie quede atrás 259 consciente y relativamente tranquila. Pese a su humor esta vez no logró salir adelan- te y falleció el 8 de octubre de 2025, cuando sus compañeros de la U, ajenos a esta última crisis, la buscábamos para que nos acompa- ñara en la reunión de nuestra “Generación Planetaria”. La noticia nos golpeó fuerte. Pero Carmen, nuestra Coca, sigue viva por siempre entre nosotros y emociona ver el cariño eterno que le tuvieron su familia y amigos. Sus hijos admiran hoy su fortaleza interna: “Salía de ella como un gigante que enfrentaba todas las difi- cultades que le planteaba la vida. Un ejemplo para todos nosotros”. Su nieto menor, su Bru- nito, quien hizo que se olvidara de todos, con sus cuatro años dijo: “La Coca está en el cielo”. Carmen, con su hijo Cristóbal Pinilla, su nieto Bruno y su nuera Vanessa Dourge.

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