Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)
166 nos recuerda que “Somos la generación que un día leyó en el fron- tis de la Casa Central de la Universidad Católica una frase inolvida- ble, para la historia: Chileno, El Mercurio miente . La historia nunca pasó de largo por nuestra Universidad y se sigue repitiendo con la exactitud de la infamia”. La política como vocación LOS CAMARADAS ”Fuimos llegando de a uno en uno… No nos percatamos demasiado cómo. Pero en un momento imperceptible fuimos camaradas. Nos conocíamos en el hablar y en el sentir. Sobre todo, en la ilusión de servir … Fuimos a veces el camino mismo que no podía detenerse. Son mis camaradas. Por eso los quiero” (Extracto de “Nostalgias”, un homenaje de Claudio Orrego Vicuña a sus camaradas, en 1975) Giacomo Marasso intentaba seguir los pasos de Luigi Sturzo, el fundador del Partido Popular Italiano en 1919, antecedente direc- to de la democracia cristiana: “vivo para hacer confluir todas mis partes y mi conjunto hacia el mejor norte, el Bien Común”. Trabajó algunos años en el departamento de Comunicaciones del Partido Demócrata Cristiano y luego asumió como director de Programación de Radio Presidente Balmaceda, hasta que la dic- tadura cerró la radio en enero de 1979. Desde allí Giaco me invitó para crear un programa misceláneo que ocupara el espacio de la mañana. Luego nos volveríamos a encontrar siempre en nuestro compromiso gremial y político. Y no me cabe duda de que en la actual coyuntura, Giacomo habría aportado esa cuota de tolerancia y pluralismo que, en los últimos tiempos, ha estado un poco ausente en el dialo- go político. Su colega, amigo y camarada Ricardo Urzúa, da fe de esta profunda convicción en la democracia que Giacomo asumía como un modo de convivencia: “Se jugaba por lo que creía e hizo un gran trabajo por la recuperación de la democracia en El Salvador”. Ambos periodistas trabajaron juntos en dicho país, durante el gobierno de José Napoleón Duarte (fundador del Partido Demócrata Cristiano), enplenaépocadeenfrentamientoconlaguerrilla.Allíparticiparonen el proceso orientado a generar un estado democrático en esa nación. “Giacomo afirmaba que para conquistar la democracia en un país que prácticamente no la conocía, había que trabajar para construir la paz y democracia, aunque las condiciones fueran adversas. Y lo hacía con los argumentos del convencimiento y el respeto por el otro”. En la década de los 80, Giacomo se desempeñó como director de Comunicaciones de IVEPO, Proyecto Venezolano de Educación Popular, presidido por el gran político y diplomático de ese país Arístides Calvani, que ofreció apoyo a los candidatos demócrata cristianos de América Central para promover salidas democráticas a las guerras civiles de la región. Su ex compañero de ruta, lo recuerda con afecto: “De andar can- sino y reacciones calmadas, Giacomo Marasso era un periodista cuidadoso al momento de tomar decisiones en los distintos cargos que tuvo, ya sea como diplomático, en cargos de Gobierno o en los medios de comunicación en que trabajó. Participó en la campaña del NO y posteriormente en el gobierno de Patricio Aylwin como subdirector de Comunicaciones de la Secretaría General de Go- bierno. Entre sus tareas, le tocó participar en el diseño de la campa- ña contra el cólera y ser parte del equipo que enfrentó los famosos ejercicio de enlace y el boinazo por los pinocheques ”. Compromiso gremial Francisco Javier Jara fue un amigo cercano y permanente a lo largo de los años. Fueron amigos toda la vida y trabajaron juntos en va- rias ocasiones: en el apoyo a procesos democratizadores en Amé- rica Latina, en Guatemala, El Salvador y luego en Chile, después de la dictadura. Pancho Jara cree que sin duda el trabajo más signifi- cativo y gratificante para Giaco, fue su labor durante el gobierno del presidente Patricio Aylwin, como subdirector de la SECOM, Padrino de matrimonio de su hija Iride.
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