Para que nadie que atrás. A la memoria de nuestras(os) compañeras(os) y maestras(os)

Para que nadie quede atrás 15 Desde que iniciamos el año 2014 la publicación de este libro elec- trónico tuvimos en Lidia Baltra Montaner a nuestra más entusiasta y responsable colaboradora. A su sobria y afectuosa pluma debemos las semblanzas deRaquel Correa, ÉricaVexler e IreneGeis. Podíamos prever, pero nunca desear, que en este devenir constante de la vida y la muerte, teníamos que sumar en esta cuarta edición recuerdos de Lidia redactados por María Elena Hermosilla y Gabriela Meza. Lidia Baltra fue la más alta expresión de las y los periodistas forma- dos en la Universidad de Chile, por su nivel profesional, su modestia y sentido ético y su irrenunciable lucha anti dictatorial ligada a la búsqueda de una comunicación democrática. Concebimos este libro como un instrumento para hacer prevalecer hacia las nuevas generaciones las historias de nuestros maestros y compañeros. Un empeño siempre incompleto pero en el cual cree- mos haber aportado nuestra cuota a la necesaria preservación de la memoria. Por las páginas de esta cuarta edición desfilan, junto a Lidia, compa- Prólogo a la cuarta edición ñeras y compañeros ejemplares. Partamos por HernánMiranda Ca- sanova, laureado poeta y creativo reportero, cuyo signo existencial fue también la sencillez alejada de los reflectores de la vanidad. Sigamos conMaría Eugenia Borel. Su sello fue la solidaridad, la amis- tad estrecha e incondicional. Generosa hasta el cansancio y con una transparencia que transitaba desde la rabia y la indignación a la bon- dad. Nunca perfecta y siempre auténtica. En este libro hemos recogido más de algún ejemplo de periodistas comprometidos, aunque no faltan quienes pretendan desacreditar este término. Pero es que no hay otra definición que calce mejor a María Eugenia Saul Urquieta, parte de la historia de la Escuela de los años 60, de Punto Final y de un exilio combatiente. Esta cuarta edición coincide con el aniversario número 60 de la Pro- moción 1966, que se hace llamar “Generación Planetaria” en home- naje al maestroMario Planet Rojas. Un conglomerado de periodistas que poco a poco dejan de ser septuagenarios para ingresar al club de los octogenarios.

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