Policy Brief - Recomendaciones para la vigilancia interseccional de la mortalidad materna en Chile
3 cionalidad como marco analítico —basado en Crenshaw (1991), Hankivsky (2010) y Breilh (2008)— permitiría comprender cómo género, clase, etnia, migración, edad, discapacidad y territorio interactúan generando vulnerabilidades diferenciadas. Desde una perspectiva de epidemiología social y crítica, se propone sustituir la lógica extractiva de los datos por una lógica partici - pativa de producción de conocimiento, integrando las voces de comunidades, familias y territorios. Este enfoque es coherente con los compromisos de derechos humanos, justicia reproduc- tiva y equidad asumidos por el Estado chileno, y con las metas de la Estrategia Nacional de Salud 2021–2030 y el Plan Nacional de Igualdad de Género. El análisis comparado evidencia que los países que han reducido de manera sostenida la MM —como Reino Unido, Estados Unidos, México, Colombia y Brasil— han combinado la vigilancia técnica con análisis social, transparen- cia y participación ciudadana. Estas experiencias demuestran que integrar determinantes sociales no reemplaza la epide- miología tradicional, sino que la complementa, fortaleciendo la rendición de cuentas y la gobernanza sanitaria. Para avanzar hacia el propósito ético de cero muertes maternas evitables, el documento propone dos dimensiones estratégicas de acción: 1. Fortalecer los sistemas de información con enfoque inter- seccional: desarrollar plataformas interoperables seguras, incorporar variables sociales y territoriales, actualizar la normativa técnica, e institucionalizar metodologías como las autopsias verbales y auditorías ampliadas. 2. Desarrollar capacidades institucionales y mecanismos de rendición de cuentas: formar recursos humanos con competencias interdisciplinarias, éticas e interculturales; mejorar el registro de defunciones; fomentar investiga- ción aplicada y cooperación intersectorial; y garantizar transparencia mediante informes públicos periódicos. Estas acciones permitirían a la Subsecretaría de Salud Pública del Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), transformar la vigi- lancia de la mortalidad materna en un instrumento de equidad, justicia y aprendizaje institucional, orientando políticas más sensibles a la diversidad y sostenibles en el tiempo. 2. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA La mortalidad materna (MM) constituye uno de los indicadores más sensibles de las desigualdades de género, sociales y territo- riales, al reflejar la capacidad de los Estados para garantizar dere - chos, justicia y equidad. Es una prioridad ética y sanitaria incluida en el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 3, que propone reducir la Razón de Mortalidad Materna (RMM) a menos de 70 por 100.000 nacidos vivos para 2030 (ONU, 2017). En América Latina y el Caribe, la meta regional busca alcanzar menos de 30, con especial atención a adolescentes, mujeres mayores de 35 años, indígenas, afrodescendientes y rurales (OPS & OMS, 2017). Si bien la región ha avanzado en la disminución de la MM, principalmente gracias al aumento de la atención prenatal, la asistencia profesional del parto y el manejo de emergencias obstétricas, el ritmo de reducción se ha desacelerado y persis- ten brechas significativas entre países y dentro de ellos (Qui - roz-Acuña et al., 2025). En los casos de baja mortalidad, las muertes remanentes suelen tener causas indirectas multifacto- riales, asociadas a determinantes sociales y culturales que los sistemas de análisis centrados en causas biomédicas inmediatas no logran identificar (Cresswell et al., 2025). En Chile, las políticas implementadas desde los años sesenta han permitido alcanzar una de las RMM más bajas de la región, situándose por debajo de la meta de los ODS (Koch et al., 2012). Sin embargo, en los últimos años se observa un estancamiento en Consulta de salud: profesional de salud conversa con dos personas en una oficina clínica, con documentos y computador visibles en el escritorio. Banc d’Imatges Infermeres, CC BY-NC-ND 2.0.
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