La palabra maldita y otros escritos urgentes

67 de nuestro espíritu, como nuestro pulso natural, y que el otro sea el latido de la urgencia. Pacíficos de toda paz en los buenos días, suaves de semblante, de palabra y de pensamiento, y cóndores solamente para volar, sobre el despeñadero del gran peligro. Por otra parte, es mejor que el símbolo de la fuerza no contenga exageración. Yo me acuerdo, haciendo esta alabanza del ciervo en la heráldica, del laurel griego, de hoja a la vez suave y firme. Así es la hoja que fue elegida como símbolo por aque- llos que eran maestros en simbología. Mucho hemos lucido el cóndor en nuestros hechos, y yo estoy porque ahora luzcamos otras cosas que también tenemos, pero en las cuales no hemos hecho hincapié. Bueno es espigar en la his- toria de Chile los actos de hospitalidad, que son muchos; las acciones fraternas, que llenan pági- nas olvidadas. La predilección del cóndor sobre el huemul acaso nos haya hecho mucho daño. Cos- tará sobreponer una cosa a la otra, pero eso se irá logrando poco a poco. Algunos héroes nacionales pertenecen a lo que llamaríamos el orden del cóndor; el huemul tiene

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