La palabra maldita y otros escritos urgentes
61 alma. ¿Por qué asegurar que la mujer no necesita sino una instrucción elemental? En todas las edades del mundo en que la mujer ha sido la bestia de los bárbaros y la esclava de los civilizados, ¡cuánta inteligencia perdida en la oscu- ridad de su sexo!, ¡cuántos genios no habrán vivido en la esclavitud vil, inexplotados, ignorados! Instrúyase a la mujer; no hay nada en ella que le haga ser colocada en un lugar más bajo que el del hombre. Que lleve una dignidad más al corazón por la vida: la dignidad de la ilustración. Que algo más que la virtud le haga acreedora al respeto, a la admiración y al amor. Tendréis en el bello sexo instruido, menos mise- rables, menos fanáticas y menos mujeres nulas. Que con todo su poder, la ciencia que es sol, irradie en su cerebro. Que la ilustración le haga conocer la vileza de la mujer vendida, la mujer depravada. Y le forta- lezca para las luchas de la vida.
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