Pluralismo TV. Medición y análisis del pluralismo en la televisión chilena

Estado del Pluralismo mediático en Chile – 80 gravitante de intereses privados sin contrapesos institucionales y sociales suficientes o adecuados, así como también identifican fallas en la administración de sus estados y distorsiones en sus mercados de medios. El trabajo deNicolás Del Valle y BastiánGonzález-Bustamante (2018) sostiene que el modelo predominante en América Latina es híbrido: una mezcla entre los modelos liberal y el de pluralismo polarizado, siguiendo las tipologías de Hallin y Mancini. Coexistiría, entonces, un alto nivel de profesionalizacion del mercado de medios, conmedios de clara identificacion ideologica y una fuerte concentracion de la propiedad enmanos de las elites empresariales (González-Bustamante y Soto, 2016). Como Becerra y Mastrini (2017) han señalado previamente, la región se distingue por un alto grado de clientelismomediático, un fenómeno de larga data, que se caracteriza, entre otras prácticas, por volúmenes significativos de publicidad oficial asignados discrecionalmente a favor de las élites empresariales. Con respecto al caso específico de Chile en este escenario, una de las conclu- siones interesantes del trabajo de Guillermo Sunkel y Esteban Geoffroy (2001) sobre concentración económica de los medios de comunicación es que el sistema de medios chilenos se caracteriza por la coexistencia de concentración de la propiedad y unmonopolio ideológico. Por su parte, Rosalind Bresnahan ha analizado desde fines de los 1990s las contradicciones de la democratización neoliberal en Chile con énfasis en el ámbito de los medios y las comunicaciones. La autora sostiene que la política de medios a favor del libre-mercado impulsada por los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia desde 1990 en adelante contribuyó a la desaparición de una variedad de medios alternativos y facilitó el amplio control empresarial sobre los medios de comunicación. A su juicio, “el declive simultáneo de la diversidad mediática y la movilización social durante la transición chilena son manifestaciones interrelacionadas de las limitaciones de una democracia neoliberal” (2003, 39). Por último, en un análisis del caso chileno en el marco del debate internacio- nal sobre sistemas mediáticos comparados, Mellado y Lagos (2013) argumentan que el rol del Estado chileno en el sistema de medios ha operado en dos niveles: por un lado, una posición de dejar-hacer con respecto al mercado de los medios de comunicación y, al mismo tiempo, una ausencia de políticas que garanticen un acceso justo a la radiodifusión, con marcos regulatorios discriminatorios para proyectos no lucrativos y públicos. No existen, además, mecanismos que aseguren la participación ciudadana en los medios públicos, aseguran las autoras. En síntesis, hay suficiente evidencia respecto de que los países cuyas políticas de comunicación han promovido el sector privado comercial de los medios (en desmedro de los sectores público y comunitario), como es el caso de Chile, no

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