Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 80 Con apoyo de su equipo directivo, redistribuye funciones: delega parte de la gestión administrativa al subdirector y define una agenda con días protegidos para trabajo estratégico. También acuerda un sistema de “ventanas de desconexión”: no responder correos después de cierta hora y limitar reuniones a horarios razonables. Durante una reunión de planificación, la coordinadora académica le dice con gratitud: “Se nota el cambio. Cuando tú estás más tranquila, todos lo estamos. Es como si el colegio respirara distinto”. El liderazgo de la directora empieza a transformarse: menos omnipresente, más confiado en su equipo. resolución Con el paso de los meses, el clima del liceo mejora. La directora mantiene su compromiso, pero ahora lo vive desde otro lugar: con equilibrio. Participa en actividades con las y los estudiantes, pero también se toma un día libre cuando lo necesita. “Aprendí que no tengo que estar en todo. Lo importante es que las cosas sigan funcionando sin que yo me enferme por eso”. El equipo directivo asume más protagonismo y valora el cambio de estilo. “Ahora se nota que confía en nosotros. Antes sentíamos que todo pasaba por ella, y eso también nos agotaba”. No todo es fácil: la directora reconoce que el ritmo del sistema sigue siendo excesivo y que el descanso no siempre es posible. “El problema es que el sistema no te deja parar. Pero si una no se cuida, el colegio se queda sin cabeza”. Pese a las limitaciones, logra consolidar una práctica de autocuidado compartido: pausas activas, reuniones más breves y una conversación mensual dedicada exclusivamente al bienestar del equipo. El liderazgo se vuelve más humano, más consciente de su vulnerabilidad y de la de los otros.

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