Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado
Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 66 El director percibe que la cultura escolar se mueve lentamente hacia un tono más humano, pero advierte también los límites: » Los talleres externos no bastan sin seguimiento. » Hay docentes que aún piden sanciones más duras. » Las exigencias académicas siguen generando tensión en los tiempos para abordar la convivencia. El director indica: “Esto no se arregla en un semestre”, reconoce, “La convivencia se construye en los mismos pasillos donde se enseña y se aprende”. reflexión Esta experiencia evidencia que cuidar la convivencia escolar no consiste en evitar los conflictos, sino en gestionarlos desde una ética formativa. Cuando la escuela confunde cuidado con permisividad o autoridad con castigo, pierde el equilibrio que sostiene su función educativa. Desde la ética del cuidado (Noddings, 2009), el liderazgo debe reconocer la interdependencia entre todos los miembros de la comunidad, incluidos quienes transgreden las normas. Cuidar, en este sentido, no es justificar la falta, sino mantener abierta la posibilidad de aprendizaje y reparación. Tronto (2018) amplía esta idea al hablar de la responsabilidad compartida: una comunidad justa no reacciona al conflicto buscando culpables, sino que se compromete en la restauración del vínculo dañado. Por eso, el liderazgo cuidadoso no delega la convivencia solo al equipo de convivencia o a inspectoría: la asume como tarea pedagógica central. En esta escuela, el cuidado se vuelve una práctica colectiva: escuchar, mediar, contener, pero también exigir con coherencia. Como resume uno de los docentes al final del proceso: “Lo que cambió no fueron los alumnos, fuimos nosotros. Aprendimos a mirarlos distinto, a entender que la autoridad también puede cuidar”.
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