Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado
Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 59 En lugar de redactar un nuevo plan, optan por revivir el PME existente. “No necesitamos otro proyecto, lo que falta es volver a creer en el que tenemos”. El equipo define tres criterios orientadores: 1. Participación auténtica: involucrar a todos los estamentos (docentes, asistentes, PIE y representantes de apoderados) en la revisión del proyecto institucional. 2. Coherencia práctica: conectar la visión de escuela con acciones reales —horarios, acompañamientos, convivencia, desarrollo profesional—, evitando que sea un texto decorativo. 3. Comunicación movilizadora: traducir el lenguaje técnico del PME a un relato simple y significativo que pueda compartirse con estudiantes y familias. Se organiza una jornada ampliada en que las y los docentes escriben, en grupos, frases que definan lo que aspiran a ser como comunidad. Una profesora lee en voz alta: “Queremos que el cuidado no se quede en el discurso, sino que se note en lo que hacemos todos los días”. Esa frase se convierte en el nuevo lema del año. El director la incorpora en los documentos institucionales y en las reuniones de inicio de semestre. A partir de ese consenso, los equipos comienzan a alinear las decisiones cotidianas con esa visión de cuidado compartido: el acompañamiento docente, la convivencia escolar y la gestión de reemplazos empiezan a tener un mismo horizonte ético. resolución Después de un semestre, los resultados son visibles. Los consejos de profesores, antes centrados en tareas, se convierten en espacios de conversación pedagógica. Las y los docentes comienzan a vincular sus decisiones con el propósito común. “Cuando tenemos un problema, ahora tratamos de pensar cómo resolverlo sin perder lo que dijimos que queríamos ser como escuela”.
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