Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 53 liderar para el cuidado desde la acción Gonzalo Ruz y Andrea Carrasco relatos , prácticas y reflexiones desde la investigación educativa en chile Este capítulo recoge los relatos, prácticas y reflexiones de quienes participaron de la investigación Fondecyt Iniciación. Se presentarán “fichas de experiencias”, elaboradas a partir del análisis de las entrevistas y observaciones realizadas a directores, docentes y equipos de convivencia escolar de diferentes instituciones escolares, con el propósito de reconstruir casos representativos de las tensiones, dilemas y aprendizajes que emergen del ejercicio cotidiano del liderazgo educativo. Las fichas recogen la experiencia de ocho escuelas y liceos de la Región Metropolitana de Santiago, abarcando distintas dependencias (municipal, particular subvencionada y particular pagada), modalidades educativas (científico-humanista y técnico-profesional) y diversidad de participantes (directores/as, docentes, encargados/as de convivencia escolar y estudiantes). Esta diversidad permitió recoger unamuestra amplia de realidades institucionales y comprender cómo el cuidado se expresa —o se desafía— en contextos estructurales y culturales muy distintos. Se realizó una selección de experiencias y, a partir de ella, se construyeron las fichas que se presentan en este libro. Las experiencias presentadas son problemas, situaciones y reflexiones cotidianas que se presentaron durante la investigación de este proyecto y que muestran que el cuidado no es un atributo opcional del liderazgo, sino su dimensión más exigente y transformadora. Tal como se señaló en el apartado inicial, cuidar implica sostener la coherencia entre los valores y las decisiones, reconocer la vulnerabilidad como parte constitutiva del trabajo educativo y comprender que las relaciones de confianza son el corazón del aprendizaje institucional. Además, cuidar también significa cuidar de sí mismo, por lo que un líder o lideresa requiere reconocer los propios límites, delegar con confianza y promover una cultura de autocuidado colectivo. Las fichas de experiencias que integran este capítulo recogen dimensiones observadas de manera recurrente en las prácticas directivas analizadas, que se han presentado en este libro y que están vinculadas a las dos dimensiones de cuidado: relacional (subjetiva) y la organizacional y de gestión (material), por ejemplo: respeto, colaboración, justicia, bienestar, empatía, inclusión, entre otros. Por tanto, cada una de ellas combina narrativas construidas a partir de

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