Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 47 b) Dimensión organizacional y de gestión (material) Esta dimensión se vincula con la organización y la gestión de la institución escolar para el desarrollo de prácticas y acciones de cuidado. En particular, se configura a partir de la generación de condiciones organizacionales ymateriales que permitan sostener el cuidado en ámbitos como la convivencia escolar, el desarrollo profesional docente, la gestión pedagógica, la administración de recursos y la construcción de una identidad institucional orientada al cuidado dentro de la comunidad escolar. Esta dimensión se relaciona con el care for , la dimensión material del concepto de cuidado revisadaenel apartado inicial deeste libro, referidaa laacción, laocupación y las prácticas concretas que hacen posible el cuidado en la vida institucional. A continuación, se detallan los ámbitos que conforman esta dimensión: » Construcción de un ethos de cuidado : el liderazgo debe promover la definición de una misión y visión institucional basadas en el cuidado, lo cual se traduce en valores y creencias compartidas sobre este principio. Se espera que la atmósfera de la institución escolar sea efectivamente de cuidado y que este se viva de manera cotidiana. El liderazgo cuidadoso no impone una visión, sino que la construye colectivamente, integrando las voces de docentes, estudiantes y familias. Esta dimensión enfatiza que el cuidado institucional se sostiene cuando la comunidad sabe quién es, qué busca y por qué lo hace, evitando la fragmentación y el trabajo desarticulado. » Promover un clima de cuidado : el liderazgo para el cuidado implica crear un ambiente escolar positivo que promueva relaciones constructivas entre los actores de la comunidad educativa. Supone fomentar la comunicación y el diálogo horizontal (política de puertas abiertas) para que las personas trabajen de manera conjunta y auténtica, y puedan opinar y participar activamente en los procesos de toma de decisiones. Promover un clima laboral justo y respetuoso implica, además, gestionar de forma transparente, reconocer el esfuerzo, atender tensiones interpersonales y garantizar condiciones laborales equilibradas. Un ambiente saludable no se limita a la cordialidad: es el resultado de políticas internas coherentes que protegen la dignidad y la energía del trabajo docente.

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