Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado
Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 37 liderar desde y para el cuidado en la comunidad escolar Andrea Carrasco Sáez ¿ qué es el liderazgo ? Para comenzar este capítulo, es menester proponer una conceptualización de liderazgo escolar. En este contexto, liderazgo escolar puede definirse como la influencia que se ejerce sobre las personas para movilizarlas bajo una dirección y propósito con el fin de lograr metas compartidas (Leitwood, 2009), y como la capacidad para guiar, motivar y coordinar a la comunidad educativa hacia objetivos pedagógicos y sociales comunes (Louis et al., 2016). En este aspecto, el liderazgo puede acompañar y guiar a docentes y a la comunidad en torno a lineamientos institucionales, articulados con lo que ocurre en la sala de clases (Bolívar, 2019; Hallinger et al., 2020). El liderazgo escolar constituye un factor determinante para la mejora educativa, para la transformación de la cultura organizacional de los centros educativos y, sobre todo, para el aprendizaje de estudiantes (Bolívar, 2019; Leitwood, 2009; Grissom et al., 2021). Un liderazgo escolar que marque la diferencia se convierte en una expectativa y una oportunidad para la mejora (Gurr, 2023) y la transformación. Este se debe preocupar por generar las condiciones y facilitar la colaboración entre pares y promover estrategias para que las y los docentes trabajen conjunta y auténticamente (Grissom et al., 2021). Por consiguiente, los directivos escolares, más allá de la gestión administrativa, deben asumir un rol pedagógico y transformador, orientado a la innovación, el aprendizaje colectivo, la inclusión y la promoción de prácticas de cuidado (Carrasco & Montoya, 2024; Weinstein & Peña, 2024; Kennedy & Walls, 2022). En esta línea, el ejercicio del liderazgo escolar permite generar nuevas prácticas, transformar creencias y reforzar valores compartidos dentro de la escuela, actuando como motor del cambio cultural y del desarrollo profesional docente (Ossa et al., 2014). Finalmente, el liderazgo escolar, desde una ética del cuidado, se orienta por la responsabilidad relacional y el bienestar de todos los miembros de la comunidad educativa (Kennedy & Walls, 2022; Noddings, 2009). El liderazgo de un director o directora debe impulsar transformaciones en la cultura escolar —incluidos su ethos, su clima y sus estructuras organizacionales—, de modo que sus acciones, creencias y prácticas de gestión contribuyan de manera coherente a la promoción del cuidado dentro de la comunidad educativa.
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