Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 32 interacciones pedagógicas del proceso de enseñanza y aprendizaje, al interior de las aulas, ocurran en un marco de cuidados, de vínculos significativos con estudiantes y principalmente con la capacidad del o la docente de adaptar su práctica a las diferentes necesidades de aprendizaje (Cleovoulou et al., 2022). Cabe mencionar que la percepción que tienen las y los estudiantes de las acciones que realizan sus docentes en el contexto de la interacción pedagógica es lo que se reconoce y se valora positivamente como cuidado (Ramberg et al., 2018). Es así que, cuando los y las docentes demuestran un cuidado auténtico, traducen la confianza, la paciencia y la atención de las necesidades individuales de sus estudiantes en prácticas pedagógicas oportunas (Dávila y Linares, 2020). El cuidado para estudiantes se expresa en gestos cotidianos de reconocimiento, atención y acompañamiento, y se sostiene en vínculos de confianza, respeto y afecto (Carrasco & Monsalves, 2025). Diversos autores destacan que, cuando las y los estudiantes son considerados agentes activos, participan en los procesos educativos; y que, cuando se les enseña a autoconocerse y se brinda apoyo académico adicional, aumenta su motivación, compromiso y sentido de responsabilidad hacia su propio aprendizaje (Bass, 2019; Largo Arenas et al., 2018; Noddings, 2009; Parrilla, 2021). Este reconocimiento de la voz estudiantil también se vincula a dinámicas de confianza y reciprocidad que refuerzan ladimensiónéticadel cuidadoen laescuela. Asimismo, el establecimiento de expectativas académicas claras y elevadas, junto con el acompañamiento pedagógico necesario, contribuye al desarrollo de un sentido de autoeficacia y motivación en las y los estudiantes (Granziera et al., 2021). Cabe mencionar que el cuidado no solo incide en los aprendizajes individuales, sino también en la forma en que las personas conviven y se vinculan dentro de la escuela. Por otro lado, desde el cuidado es necesario considerar las necesidades diversas de aprendizajes de estudiantes, lo que implica que las y los docentes deben transformar las prácticas pedagógicas, generando espacios más diversos y de cuidado propicios para el aprendizaje de estudiantes. Sin embargo, no es lo único; también se deben transformar las estructuras y creencias institucionales para garantizar igualdad de oportunidades y un sentido genuino de pertenencia para todos y todas las estudiantes (Nganga et al., 2019; Cleovoulou et al., 2022). De esta manera, se genera una cultura escolar de cuidados. Cuidar a las y los estudiantes implicavalorar la individualidaddecadacual, enseñarles a dialogar, escucharlos, atender a sus necesidades, enseñarles a respetarse y respetar a sus pares, tratar a todos y todas demanera justa y equitativa (Bass, 2019; Noddings, 2009); en síntesis, demostrar una actitud solidaria o de cuidado hacia el estudiantado. Es así como el cuidado que pueden desarrollar los y las docentes hacia sus estudiantes fomenta o ayuda a desarrollar la autoestima, el bienestar

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