Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 31 El cuidado, para las y los estudiantes, se basa las relaciones cercanas y cálidas entre profesores y estudiantes, lo que, sin duda, puede ayudar a favorecer la motivación, el sentido de pertenencia y el desarrollo socioemocional, e incluso puede funcionar como factor protector frente al riesgo escolar (Gallagher et al., 2019). Por lo anterior, es relevante destacar cómo se puede promover el cuidado en y para las y los estudiantes, sobre todo por las posibilidades de generar estado de bienestar en ellas y ellos. En relación con esto, el cuidado en las y los estudiantes es un factor clave para la generación de su bienestar integral, entendido este como aquel estado que favorece el desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones: física, emocional, cognitiva y espiritual. Esto implica que el bienestar es un estado que no solo considera las experiencias placenteras de un instante (Mineduc, 2015). El bienestar de estudiantes se asocia, además, a las mejoras del aprendizaje socioemocional de estudiantes. Se indica que implementaciones eficaces de intervenciones sobre aprendizaje socioemocional en estudiantes, al interior de las instituciones escolares, puede ayudar a prevenir ansiedades, acoso escolar, depresiones, entre otros aspectos no deseados (Kuosmanen et al., 2019). El bienestar de estudiantes se genera mediante la creación de entornos seguros y acogedores, la enseñanza de habilidades y las relaciones positivas, todas acciones que se dan en un marco de cuidado y que se han desarrollado en este libro. La necesidad y la importancia de que las y los estudiantes sientan que se los apoya y se los escucha son aspectos fundamentales en su bienestar. Noddings (2009) plantea que el diálogo es un aspecto clave en la educación moral basada en la ética del cuidado; así, por ejemplo, la pregunta a un estudiante “¿Qué te está pasando? permite la apertura en un marco de confianza, y de ese modo posibilita que el cuidador responda en forma adecuada” (p.46). De esta manera, se puede avanzar en la satisfacción de las necesidades de las y los estudiantes y generación de estado de bienestar. No obstante, no es fácil vincular la experiencia escolar con satisfacción global asociada a la vida o al bienestar, sobre todo si consideramos que la satisfacción escolar o el bienestar es una tarea desafiante, en el que participan diferentes aspectos: espacio físico, aprendizajes, relaciones con iguales, relaciones con adultos, logros y apoyos externos, entre otros (Alfaro et al., 2016). Por lo anterior, es necesario promover acciones de cuidado hacia las y los estudiantes a fin de ayudar a desarrollar en ellos un estado de bienestar. Y, tal como se ha mencionado, si el principal vinculo de cuidado que se da en las instituciones escolares es entre docente y estudiante, y este se desarrolla habitualmente en la sala de clases, es necesario que el docente sea un apoyo para el o la estudiante a través del diálogo, la escucha y la comprensión (Noddigns, 2009). Se espera que las

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