Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 26 Si nos interesa avanzar en la transformación de la cultura escolar hacia una cultura de cuidados, con ethos y clima de cuidado, es necesario considerar que las actitudes y expectativas de docentes, el clima de aprendizaje en aula, el desarrollo profesional, la forma en que se resuelven los conflictos y se responde a las necesidades de docentes forman parte de la cultura escolar (Glover y Coleman, 2005; Ramberg et al., 2018). De igual modo, si nos preocupa la deserción docente, el estrés laboral, el agobio y la salud mental de docentes urge avanzar en la generación de culturas de cuidado en las comunidades escolares. En este contexto, para cuidar a los y las docentes se requiere de políticas públicas en educación que entreguen condiciones para aquello, así como de un compromiso social y político para generar mejoras en el sistema escolar (Zaitegi, 2024). Líderes y lideresas que cuidan a sus docentes deben promover el reconocimiento al rol docente, la valoración de su trabajo y la necesidad de fortalecer su desarrollo profesional para mejorar la práctica pedagógica (Carrasco & Montoya, 2024). A este respecto, emerge con fuerza la importancia del “diálogo” mencionado en el apartado inicial de este libro. Así, por ejemplo, si el director o directora hace una pausa para recordar a sus docentes sus cualidades, para rememorar, explorar, expresar preocupación, reír o relacionarse de otra manera con ellos y ellas, sin duda genera una mejor relación y confianza. De igual modo, líderes y lideresas que cuidan deben preocuparse de un clima escolar positivo basado en la colaboración, el respeto mutuo y el apoyo, con el fin de contribuir al bienestar general del profesorado (Zaitegi, 2024). Lo ideal es que puedan participar en los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación docente, así como generar las condiciones y facilitar la colaboración entre pares, y promover estrategias para que docentes trabajen conjunta y auténticamente (Grissom et al., 2021); todo ello, a través de un liderazgo compartido al interior de la comunidad escolar. Por otra parte, el apoyo entre colegas docentes fortalece la conexión, la sensación de respaldo y bienestar que pueda acompañar el desarrollo docente (Smith, 2018), por tanto, se espera que líderes y lideresas escolares promuevan las condiciones que faciliten la construcción de espacios de reflexión entre pares, cuyo objetivo sea el desarrollo de la motivación y la valoración en las y los docentes (Dufour et al., 2021).

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=