Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 22 De igual modo, la cultura escolar da sentido a la estructura organizacional que son los marcos dentro de los cuales se desarrollan las interacciones pedagógicas, se toman decisiones y se implementa el liderazgo. En este contexto de cultura escolar, los estilos de liderazgo constituyen un componente central, ya que determinan la manera en que se distribuye la autoridad y se construyen las relaciones de poder en la institución (Day et al., 2016). A su vez, la comunicación interna y los mecanismos de toma de decisiones son indicadores claves de la calidad de la estructura organizacional. Por ello, la estructura organizacional no puede entenderse únicamente como un arreglo formal, sino como un entramado que refleja y, a la vez, moldea la cultura escolar para el cuidado. ƒ ¿ el cuidado ayuda promover la inclusión escolar ? Nocabedudadequeprácticasdecuidadoen lascomunidadesescolarespromueven la inclusión escolar, pues ambos conceptos se configuran desde lo relacional y el reconocimiento a las personas (Donati, 2024; Mallén-Lacambra y Mamas, 2025; Nodding, 2009). Inclusión y cuidado se entrelazan en la construcción de comunidades educativas justas, acogedoras y democráticas (Valdés et al., 2025). La inclusión se concibe como un proceso dinámico, atravesado por tensiones estructurales y culturales, pero indispensable para avanzar hacia una escuela más justa y democrática. La inclusión debe “permitir que todos sean incorporados en procesos sociales propios de las escuelas y las comunidades” (Ryan, 2016, p. 181) reconoce la diversidad humana como una condición inherente a la vida social y escolar, y demanda que las instituciones generen condiciones para que cada estudiante pueda aprender y desarrollarse en contextos enriquecidos y colaborativos (Mitchell & Sutherland, 2020). Por su parte, como ya se ha mencionado en este libro, el cuidado se conceptualiza, en esencia, como una relación o vínculo entre dos o más personas, ya que implica siempre interacciones interpersonales dirigidas a la necesidad de otro en un determinado momento y en un contexto social (Nodding, 2009; Donati, 2024). Considerando ambas definiciones, podemos observar que el cuidado permite construir entornos en que docentes y estudiantes experimentan reconocimiento, apoyo y pertenencia, elementos claves para la participación plena en contextos escolares diversos (Mallén-Lacambra y Mamas, 2025; Donati, 2024). La inclusión necesita del cuidado para evitar que se transforme en un procedimiento burocrático o una mera adecuación técnica. A su vez, el cuidado necesita de la inclusión para no reducirse a vínculos individualizados y se base en una relación al interior de las comunidades escolares.

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