Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado
Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 18 Por otra parte, desde la perspectiva del estudiantado, el cuidado se expresa en prácticas concretas: apoyo académico adicional, trato justo, clases significativas y vínculos auténticos con sus docentes (Bass, 2019). El rol del o la docente como agente que promueve conversaciones auténticas y profundas con estudiantes, el diálogo y la participación, así como el pensamiento crítico en ellos y ellas (Noddings, 2009), es un aspecto relevante al momento de concebir el desarrollo de acciones de cuidado en las aulas escolares. Considerando esto, las acciones de cuidado permiten fortalecer los aprendizajes de estudiantes y se constituyen en una posibilidad para la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje (Carrasco et al., 2025). En consecuencia, el cuidado educativo requiere equilibrar altas expectativas y estructurar normativas claras con un entorno cálido e inclusivo (Egeberg & McConney, 2018), que impida, por ejemplo, la aparición de bullying y muestras de discriminación entre estudiantes (Camps, 2021). Cuidar implica, además, adoptar una postura crítica frente a las desigualdades, antirracista y de justicia social en las instituciones educativas, principalmente en las aulas. Por ello, desarrollar acciones de cuidado considera la creación de entornos de aprendizaje equitativos, incorporando una expectativa de “esperanza radical” como condición para resistir la desigualdad y sostener relaciones educativas transformadoras (Rivera-McCutchen, 2021). Se espera que el cuidado pueda promover el bienestar de las personas que son parte de ella, es decir, que pueda impulsar el bienestar integral de toda la institución, creandoun ambiente escolar positivoqueprioricepolíticas debienestar y promueva relaciones positivas. En esta línea, la generación de bienestar en las comunidades escolares debe considerar tres dimensiones claves, físicas, mentales y sociales, de las personas que las componen. Por ello, desarrollar acciones de cuidado para el bienestar implica considerar el bienestar subjetivo, bienestar psicológico y bienestar social (Kemp y Fisher, 2022) de toda la comunidad. La generación de bienestar en las comunidades escolares constituye una de las claves del éxito del trabajo colectivo de los establecimientos educativos (Zaitegi de Miguel, 2024). Es así como el cuidado que busca promover bienestar se transforma en parte de la cultura escolar y de la institución cuando se consideran acciones en tres niveles: personales (individuales), interpersonales y organizacionales. A diferencia del cuidado interpersonal, el cuidado institucional u organizacional se focaliza en el bien común de la organización (Walls, 2021). Las organizaciones educativas deben
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