Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado

Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 11 el cuidado en las instituciones escolares Andrea Carrasco Sáez el cuidado y la ética del cuidado Para comenzar a hablar de cuidado, debemos remontarnos a la conceptualización de la ética del cuidado. Por ello, responder a la pregunta “¿qué es la ética del cuidado?” nos permitirá profundizar en la base ética que sustenta el concepto de cuidado. La ética del cuidado se presenta como una perspectiva ética relacional que busca transformar las relaciones sociales y las relaciones morales. Carol Gilligan (2013), una de las primeras autoras que propone este marco, indica que las decisiones éticas no se sostienen únicamente enprincipios de justicia abstractos, sino también en la capacidad de reconocer la vulnerabilidad del otro y responder a sus necesidades. Sostiene esta autora que, históricamente, la ética del cuidado estuvo vinculada a “la moralidad de las mujeres” (Gilligan, 2013). Al respecto, Joan Tronto (2018) plantea que, más que asociar la ética del cuidado con la moral femenina, es necesario vincularla con una moral social, sin género, en la que se encarnen los valores de la democracia. La propuesta de la ética del cuidado, desde esta perspectiva, es que deje de ser considerada solo en la esfera privada y pase a formar parte de la esfera pública, es decir, que se asume que el cuidado no solo se realiza entre familias o personas afectivamente cercanas, sino que es parte de lo que una sociedad, un colectivo, debe desarrollar en sus distintos niveles y espacios (Gilligan, 2013; Nodding, 2009; Tronto, 2018), por ejemplo, el ámbito escolar. Es así como la ética del cuidado se superpone a los conceptos morales de la ética de la justicia, tales como derechos, obligaciones y reglas, que organizan la perspectivade la justiciaysonreemplazadosporuna ideafuertederesponsabilidad (Paperman, 2019). A partir de la idea de responsabilidad, la ética del cuidado se configura como una ética basada en el reconocimiento de la vulnerabilidad humana, la responsabilidad recíproca, la empatía, la interdependencia y la responsividad (Noddings, 1984; Gilligan, 2013; Muñoz, 2010; Tronto, 2020). La ética del cuidado no rechaza la lógica ni el razonamiento en el acto de cuidar; por ello, “cuando cuidamos tenemos que hacer uso de la razón para decidir qué hacer y cuál es la mejor manera de hacerlo” (Noddings, 2009, p.40). En este escenario emerge el concepto de “cuidado” (care), base de las relaciones y discusiones educativas actualmente y que esperamos desarrollar con mayor profundidad en los siguientes apartados.

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