Escuelas que cuidan: el liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado
Escuelas que cuidan: El liderazgo escolar como generador de comunidades de cuidado 8 Además, cuidar significa también cuidar de sí mismo, por lo que un líder o lideresarequiere reconocer los propios límites, delegar con confianza y promover una cultura de autocuidado colectivo. Solo así será posible construir comunidades que aprendan sin desgastarse y que encuentren en la colaboración su mayor fuente de fuerza moral. En nuestro país, la importancia del cuidado en educación no ha quedado ajena a las políticas educativas. En efecto, tal como puede observarse en la Política de Convivencia Escolar 2024-2030, existe una dimensión específica relacionada con la “ética para el cuidado”, tipificada bajo el principio de cuidados colectivos, que busca que todas las personas que forman parte de las comunidades educativas promuevan el buen trato y la construcción del bien común. Desde este principio derivan, entre otros, los valores de confianza, corresponsabilidad y colaboración (Ministerio de Educación, 2024). En este sentido, conocer qué hacen o no hacen los líderes educativos chilenos para impulsar comunidades de cuidado es importante, ya que, si queremos avanzar en la mejora del aprendizaje de los y las estudiantes, y en el bienestar de las comunidades educativas en su conjunto, el rol de líderes y lideresas es fundamental. Sabemos, en Chile, que las prácticas de cuidado de líderes y lideresas escolares en las comunidades educativas pueden promover la participación y la responsabilidad colectiva (Carrasco & Palma, 2024), así como también, desde la percepción de docentes, pueden generar confianza, seguridad y aceptación (Carrasco & Montoya, 2024; Carrasco et al., 2025). Pero también conocemos que dichas prácticas de liderazgo promueven muy poco el bienestar psicológico, el reconocimiento y el apoyo profesional a sus docentes (Carrasco & Montoya, 2024). Es así como, en los contextos educativos chilenos, marcados por tensiones estructurales, sobrecarga administrativa y desigualdades persistentes, el cuidado se vuelve un acto de resistencia ética: sostener el sentido humano de la educación en medio de la presión por resultados y la burocracia. En este contexto, este libro pretende dar cuenta de reflexiones teórico- conceptuales sobre el concepto de cuidado en educación y de los principales desafíos que existen al respecto en nuestro sistema educativo. El libro se organiza en tres capítulos: el primer capítulo aborda la definición de cuidados, el cuidado en la cultura escolar, el cuidado de docentes y el cuidado con foco en las y los docentes; el segundo capítulo profundiza en el liderazgo para el cuidado y las dimensiones que lo conforman, reflexionando sobre los desafíos que tienen lideres y lideresas escolares desde el rol de liderar instituciones escolares; y el tercer capítulo trata sobre el liderazgo para el cuidado en acción, que recoge experiencias de directores, directoras y docentes relacionadas con problemáticas o situaciones que se experimentan en sus comunidades escolares y que abordan desde acciones o prácticas de cuidado.
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