La casa. Proyecto de creación e investigación sensible II

una manera particular, para producir una melodía. Desde esa imagen comienzo a tocar, con la instrucción a mis dedos de que son parte de los artilugios de una pequeña máquina. Desde ahí surgieron varias sonoridades que frecuentaban el mismo principio de digitación, hasta llegar a una configuración más concreta que pude representar en mi cuaderno de notas. Luego de estas experimentaciones a veces en diálogo con Isabel y otras estando sola con el piano, surgió la idea de incorporar el cello. Hace rato que quería trabajar con Beatriz Lemus, quien se había visto interesada en mi investigación creativa respecto a las artes escénicas. Beatriz no solo es una cellista que desarrolla lenguaje creativo improvisado, sino también es alguien que se ha dedicado a explorar técnicas extendidas en el instrumento. Me pareció entonces que podía adaptarse muy bien a la metodología de trabajo que hasta la fecha habíamos desarrollado. El cello, además, como imaginario, me llevaba a la idea de lo cálido, de lo cobijado y también de lo melancólico. Quizás por su tamaño, la forma de tocarlo casi abrazándolo, la materialidad de la madera o la sonoridad a veces pulcra, a veces timbrada y disonante que le es propia, dada por el roce del arco en las cuerdas o el pizz. Conceptos que asociaba fácilmente a todos aquellos pensamientos relacionados con la ensoñación posibilitada por la idea de hogar que describí más arriba. Comenzamos entonces a improvisar las tres. Isabel en la danza, Beatriz en el cello y yo en el piano. Filmamos y grabamos estas improvisaciones las cuales al revisarlas fui cruzando con un plan de trabajo. De las ideas sonoras derivadas de este concepto de las “cajitas” de Pallasmaa y también del capítulo dedicado al “nido” en la Poética del Espacio de Bachelard, configuré un listado de las casas en las que había vivido desde la infancia. Cada una de estas casas remitían a una habitación o un estado, lo que dio origen a tres piezas musicales que propuse configuraran la estructura de la obra. Los nombres fueron dispuestos en conjunto con Isabel: I. El Nido, para cello solista II. II. El Hogar, para cello y piano III. III. El adentro y el afuera, configuración con procedimientos electrónicos de tres improvisaciones en tres diferentes pianos en diferente estado de deterioro. 36

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