La casa. Proyecto de creación e investigación sensible II
26 Acá aparecería la palabra según Nádas, para hablar entonces de cosas inimaginables (Nádas, 2023, pp. 21). En este caso lo que aparece es el cuerpo, y su danza. La casa que encierra una posible desaparición de lo que somos “afuera” transforma nuestro cuerpo/danza en intimidad secreta para el ojo que quiere asomarse por la ventana. “[A]l mismo tiempo, por todas partes hay depresión, ansiedad, aburrimiento, cansancio, pánico,odio, resentimiento, crisis,peleas, destrucción (...) ¿Cómo conjugar esas dos tendencias aparentemente opuestas? ¿Somos más libres que nunca, o jamás nos sentimos tan frágiles y frustrados? Empoderamiento total o impotencia paralizante?” (Sibilia, 2024, p. 16). En este sentido la casa se transforma, al menos así lo vimos, como nuestro refugio, no siempre placentero, pero nuestro, porque este “adentro” a veces también puede tornarse encierro que ahoga y aplasta. Cada escena de lo que conformó La casa se fue dibujando desde nuestras diferentes disciplinas, no puedo dejar de decir que, desde la danza, tengo una profunda conexión con la música, y que muchas veces, además de todos nuestros referentes más teóricos, es desde ella que surgen poéticas que nutren mi propio imaginario sensible. En la primera escena la intimidad se ve reflejada en movimientos que van, sutilmente, empujando al cuerpo danzante desde un descubrimiento, como cuando despertamos y desconocemos o sentimos extraño nuestro propio cuerpo. Esa extrañeza se conjuga finalmente con un atisbo de libertad para insinuar que desde esa dificultad para comenzar, en el despertar también hay un nuevo comienzo, ¿quizás una esperanza? , en palabras de Han: “Quien tiene esperanza obra con audacia y no se deja confundir por los rigores y las crudezas de la vida. Al mismo tiempo la esperanza tiene algo de contemplativo. Se estira hacia adelante y aguza el oído. Tiene la ternura de la receptividad, que le da belleza y encanto” (Han, 2024, p. 19). Es acá donde ese “estirarse” hacia un futuro posible, remueve al cuerpo, se contempla y devuelve su imagen para recorrer, dejando que el agua que cae por el rostro , el pecho, el vientre , el pubis, las piernas y los pies que sostienen y se aferran al presente dejándose acariciar, resuenen con la apertura de lo que vendrá.
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