Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

78 • Liderazgo educativo y género y apoyar a otros para que trabajen con entusiasmo en el logro de ciertos objetivos. Es el factor crucial que ayuda a un indivi- duo o a un grupo a identificar sus metas, y luego los motiva y auxilia para alcanzarlas” (Jiménez-López et al., 2020, p. 82). Asi- mismo, se ha establecido que el liderazgo está intrínsecamente ligado a la mejora de la organización, en la medida en que implica “establecer acuerdos y direcciones valiosas para la or- ganización de la que se trate y hacer lo que sea necesario para empujar y apoyar a las personas a moverse en esas direcciones” (Leitwood et al., 2011, p. 9, como se citó en Cuesta, 2021, p. 3). De manera complementaria, Rojas y Gaspar (2006, en Va- rón, 2019) enfatizan que los líderes son individuos o grupos con la capacidad de guiar a una comunidad en la construc- ción de un futuro deseable. No obstante, diversos estudios han evidenciado diferencias en la manera en que hombres y mujeres ejercen el liderazgo, las que podemos identificar en la Tabla 1. De acuerdo con Berbel (2014 en Llanos, 2021, p. 154.), estas diferencias pueden ser comprendidas a partir de la distinción entre los estilos de liderazgo transaccional y trans- formacional, los cuales han sido asociados tradicionalmente con los hombres y las mujeres, respectivamente. El liderazgo transaccional se encuentra “caracterizado por el poder de la posición jerárquica y la autoridad formal, donde el directivo inicia actividades en el grupo, las organiza y define la manera en que hay que hacerlas, y que incluye como comportamiento insistir en los estándares y decidir en detalle qué deben hacer y cómo” (Bass, 1985, como se citó en Ramos et al., 2002, p. 186). En contraste, el liderazgo transformacional se distingue por su enfoque participativo, orientado a “fomentar la participa- ción, compartir el poder y la información, realzar el valor per- sonal de los demás y motivarlos. Se basa en mayor atención a los asuntos clave de la organización y en el establecimiento de una mayor confianza con los miembros del equipo” (Bass, 1985, como se citó en Ramos et al., 2002, p. 187).

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