Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

60 • Liderazgo educativo y género pótesis sustentadas. El verdadero aprendizaje es mucho más que una mera resolución de problemas. Resolver problemas es importante, pero para que el aprendizaje persista, los di- rectivos y comunidad educativa deben mirar también hacia dentro. Deben reflexionar críticamente sobre su propio com - portamiento, identificar las formas en que a menudo contri - buyen inadvertidamente a los problemas de la organización y, a continuación, cambiar su forma de actuar. En particular, deben aprender que su propia forma de definir y resolver los problemas puede ser una fuente de problemas en sí mis- ma. La gestión de la diversidad como la transversalidad en la perspectiva de género en entornos educativos se alinean con el modelo de liderazgo distribuido y liderazgo inclusivo, que buscan fomentar la interacción positiva entre individuos diversos y convertir esa diversidad en un catalizador para la innovación y la eficacia educativa (Hays-Thomas, 2017). Liderazgo distribuido La distribución del liderazgo genera cohesión entre los do- centes y compromiso con el cambio, ya que las acciones gene- radas desde este tipo de liderazgo se potencian haciendo que sean más que la suma de las acciones individuales: “la cen- tralidad de la división del trabajo, la fluidez de las relaciones, los grados de libertad abierta a actores sociales y la dinámica interna del sistema de actividad permite la transformación a través de pequeños cambios” (López, 2013, p. 84). Es por esto que el rol de directores y directoras debe con- siderar la iniciativa de querer generar cambios, partiendo por sí mismo, motivar y alterar la dinámica escolar para impulsar cambios a través de pequeñas transformaciones e iniciativas, como incluir a las familias en la educación de estudiantes por ejemplo realizando charlas y grupos de conversación, como también generar planes de apoyo en conjunto entre el equipo docente y mantener una fluida comunicación entre quienes sean partícipes de la dinámica escolar, y así poder reconocer fortalezas, resistencias y debilidades, puesto que “un indivi- duo puede iniciar el cambio, en conjunto con otros que lo

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