Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
56 • Liderazgo educativo y género escéptica respecto de que esta realidad sea modificada si es que el grupo opresor no es modificado. Por su parte, Maher y Tetreault (1994) señalan que las pro- fesoras feministas comparten entre sí el valor de las alumnas, la conciencia de que el patriarcado está arraigado en la sociedad y que existen diferentes necesidades educativas. Complemen - tariamente, Maceira (2006) considera que el feminismo aspira a un cambio social, con miras en la libertad, lo que para esta autora explicaría que el feminismo en sí mismo, tanto defini - ción como objetivos, pretende incidir en la educación. Tam - bién cabe considerar los aportes de la pedagogía de justicia social. Bell (1997) define la justicia social como “la participa - ción plena e igualitaria de todos los grupos en una sociedad mutuamente conformada para satisfacer sus necesidades” (p. 3). Cuando se habla de justicia social se considera una visión en que se distribuyen los recursos de forma equitativa, y los actores sociales tienen un sentido de responsabilidad hacia y con los demás y la sociedad en su conjunto (Bell, 1997). Según Meyer (2010), estas teorías que le dan justicia so- cial a la educación, también consideran los temas relaciona- dos con diversidad sexual y de género debido a la opresión sistémica que viven estudiantes y docentes con identidades de género, expresiones y orientaciones sexuales que se salen de los guiones sociales arraigados en las escuelas. Como in- dica Giroux (1998) “la justicia social en el currículo debe es- tar arraigada en un sentido de esperanza, conectado con el futuro, solidaridad con los demás y voluntad de luchar por aquello en lo que uno cree” (p. 291). A su vez, la pedagogía queer se entiende como “un desa- fío a las concepciones tradicionales del género y la identidad sexual mediante la desestructuración de las categorías, los binarios y el lenguaje que los sustentan” (Meyer, 2010, p. 18). Esto genera un desafío para los educadores, ya que deben ex - plorar y comprender sus propias experiencias y concepciones del género y la sexualidad para poder dar apoyo a sus estu- diantes en la exploración de estos temas. Bajo esta visión, se debe capacitar a docentes para abrir espacios a discursos tra-
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