Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 55 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. también limitar sus opciones entre las políticas de acuerdo con los principios de no represión y no discriminación. El primero de ellos corresponde a que la educación funcione como un medio de liberación racional de lo que se entiende como buena vida o sociedad. Así como la discriminación alu- de al significado mismo de la palabra, en que la educación debe ser inclusiva y no de exclusión (Gutman, 1987). Entre los enfoques que podrían aportar a una educación con perspectiva de género, se encuentra la pedagogía crítica fundada por el educador y activista brasileño Paulo Freire (1971). Esta consiste en educar a los grupos oprimidos para resistir las estructuras sociales opresivas y transformarlas. Esta teoría acerca de grupos de poder sobre oprimidos que mediante la educación pueden liberarse se complementa con Peter McLaren (1995, como se citó en Meyer, 2010), quien “ex- plica cómo las dinámicas de raza, clase, género y sexualidad se perciben y controlan en las escuelas como formas de man- tener la dominación hegemónica mediante el uso del miedo, la vigilancia y el poder del lenguaje” (p. 11). Gramsci (1980) también parte del supuesto de que existen grupos de poder y de subordinados, donde los primeros se be- nefician de los segundos, adjudicándose el consentimiento de hacerlo. Es decir, tanto Gramsci, como Freire y McLaren reco- nocen que en la sociedad y las escuelas existen grupos hege- mónicos o de poder, y otros grupos en situación de opresión o desventaja. Esta constatación constituye la base teórica de la pedagogía crítica. Siguiendo la línea de la pedagogía crítica, la pedagogía fe- minista también incluye la consideración de la existencia de grupos dominantes. Como señala Weiler (2001), “al igual que la pedagogía freireana, la pedagogía feminista hace hincapié en la importancia de la concienciación, la existencia de una estructura social opresiva y la necesidad de cambiarla, y la posibilidad de la transformación social” (p. 68). En este caso, los grupos en busca de la transformación están conformados por mujeres y el grupo opresor por la dominación patriarcal. Hooks (como se citó en Maher y Tetreault, 1994) se declara

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