Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
48 • Liderazgo educativo y género las libertades, la diversidad y la dignidad de los individuos, quienes se definen más profundamente como sujetos con de - rechos universales. Este cambio conceptual resalta la impor- tancia de reconocer a cada persona como un individuo con su propia identidad, más allá de roles predefinidos. Por ello, es fundamental comprender que el género no es una simple categoría estática, sino más bien un elemento dinámico y en constante cambio que se configura histórica y culturalmente. Un concepto que ha ido cobrando relevancia con el pa- sar del tiempo debido a su impacto en los diferentes espa- cios organizacionales (Horn y Marfán, 2010) es el de liderazgo , entendido, según Gómez (2002), como la influencia que se tiene sobre un grupo para que se logren determinadas metas. Argyris (1991) propone, además, considerar la capacidad de aprendizaje que se debe tener para lograr dicha influencia. En los últimos años, el concepto de g nero se ha vuelto central en las investigaciones que abordan temáticas relacio- nadas con las mujeres; no obstante, este concepto ya era clave en la teoría feminista desde los años setenta del siglo XX, en tanto herramienta analítica que logra develar las ideologías sexistas (Osborne, 2008). Desde los setenta, distintas teóricas han dialogado en torno a la comprensión del género más allá de lo biológico. Grandes aportes han realizado Scott (1986) y Butler (2007), que han apostado por definirlo desde una mi - rada que desafía lo tradicional y permite comprenderlo como un constructo esencial en los estudios sociales. Siguiendo lo postulado por Scott (1986), el género va más allá de la simple asociación con lo femenino o masculino, des- tacando su función en la configuración de relaciones sociales fundamentadas en las diferencias entre los sexos. Scott (1986) desvincula el género de una mera categorización basada en lo femenino, proponiendo una comprensión más compleja y matizada de cómo el género estructura la sociedad. Butler (2007) aporta una dimensión adicional al concep- tualizar el género como una categoría histórica y cultural en constante evolución. La autora desafía la rigidez aparen - te asociada con el sexo al argumentar que el género moldea
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