Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
386 • Liderazgo educativo y género niñas en ciertas áreas. A largo plazo, este enfoque puede influir en la autopercepción y en las oportunidades de crecimiento, excluyendo a las niñas de campos académicos y profesionales considerados «masculinos», lo cual refuerza los estereotipos. ¿Cómo podemos legislar e intervenir en el contexto educativo desde la primera infancia para que los derechos explícitos de las mujeres no se conviertan en obligaciones implícitas para los hombres, y en el futuro cambiar el lugar de los actores? La intervención desde la primera infancia debe centrarse en la creación de un marco normativo claro que garantice la igualdad de oportunidades para todos los géneros sin hacer que la equidad se perciba como una carga para un sector en particular. Las políticas deben promover la integración activa de ambos géneros en todas las actividades académicas y extracurriculares, evitando la asignación de roles tradicionales desde temprana edad. La legislación también debe asegurar que los programas de discriminación afirmativa no sean impuestos de forma rígida o unilateral, sino que se enfoquen en crear una igualdad real, respetando los derechos de todos los niños y niñas sin generar nuevas tensiones entre ellos. Las propuestas para intervenir en el contexto educativo desde la primera infancia incluyen 5 propuestas clave: a) mar- co normativo claro: se debe establecer un marco legal que no solo proteja los derechos de las mujeres y las minorías, sino que también evite la interpretación de esos derechos como cargas para otros sectores de la sociedad. Este marco debe in- corporar la equidad de género en todos los niveles educativos y garantizar que las políticas de discriminación afirmativa sean aplicadas de manera justa y equilibrada; b) formación docente continua: los docentes deben recibir una formación exhaustiva en igualdad de género, sensibilización sobre este- reotipos y estrategias inclusivas. Esta formación les permitirá reconocer los sesgos inconscientes en su enseñanza y aplicar prácticas pedagógicas que fomenten la equidad y la inclusión en el aula; c) políticas inclusivas y de participación activa: las políticas educativas deben promover la inclusión sin impo- ner obligaciones adicionales. Involucrar a las comunidades
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