Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 385 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. estereotipos, aunque con buenas intenciones de fomentar la equidad, pueden, de manera inconsciente, reforzar expectati- vas limitantes y perpetuar desigualdades. Para abordar estos desafíos y garantizar que los avances logrados en la equidad de género no se conviertan en obliga- ciones implícitas para otros géneros, es esencial que las polí- ticas educativas sean inclusivas y adaptadas a las realidades locales. La legislación debe proteger los derechos de las mino- rías sin que ello implique una carga para otros sectores de la sociedad. En este sentido, es fundamental que las estrategias de discriminación afirmativa se diseñen de manera que no solo promuevan la igualdad de oportunidades, sino que tam- bién respeten la dignidad de todos los estudiantes, sin crear tensiones entre géneros o reforzar nuevas desigualdades. Para evitar que los derechos de las mujeres, logrados re- cientemente, se conviertan en obligaciones implícitas para los hombres, es necesario que las políticas de discriminación afir - mativa sean formuladas de manera equitativa, sin generar nue- vos desequilibrios. La implementación de estas políticas debe buscar un balance que no solo promueva la igualdad de género, sino que también garantice que todos los actores sociales com- prendan y valoren los beneficios de una sociedad inclusiva. ¿Cómo el liderazgo docente reproduce estereotipos de género mediante prácticas inconscientes de discriminación positiva sin claridad en las implicaciones futuras? El liderazgo docente, apoyado por una formación en igualdad de género, es esencial para generar una transformación cultural que contrarreste los estereotipos de género desde la base, en la educación preescolar. Sin embargo, en ocasiones, sin intención de generar discriminación, puede reproducir estereotipos de género al aplicar estrategias de discriminación afirmativa de manera unilateral o incompleta. Las prácticas como la asignación diferenciada de roles según género o el uso de un lenguaje que refuerza expectativas tradicionales (por ejemplo, al elogiar a las niñas por su docilidad y a los niños por su valentía) pueden perpetuar, sin conciencia de sus implicaciones futuras, la limitación del desarrollo de las

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