Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
368 • Liderazgo educativo y género La palabra g nero tiene su origen en el latín genus, -eris , que significa linaje , especie o tipo (Corominas y Pascual, 2008). Esta raíz latina está relacionada con la raíz indoeuropea * gen- , que significa producir o engendrar , de la cual también derivan pala- bras como generar , genealogía y gen tico (Roberts y Pastor, 2019). Inicialmente, el término se utilizaba principalmente en la gra- mática y la biología y se refería a la clasificación de las palabras en masculino, femenino y neutro. En la biología, se empleaba para la clasificación taxonómica de especies (Lamas, 2018). La evolución conceptual de g nero como categoría social comenzó en la década de 1950, cuando el psicólogo John Mo- ney introdujo la distinción entre sexo biológico y género so- cial. Sin embargo, fue la antropóloga Gayle Rubin quien, en 1975, acuñó el concepto de sistema sexo-g nero que transfor- maría significativamente el uso del término (Scott, 2020). En este sentido, el pensamiento feminista parte de la idea de que las desigualdades de género no son naturales, sino el resulta- do de estructuras culturales que atribuyen roles y comporta- mientos a cada sexo. El término compuesto significa literalmente “mirar a tra - vés de las categorías de género” u “observar considerando las construcciones sociales de género”. La unión de perspectiva de g nero emerge en el contexto académico feminista de la década de 1970, aunque su uso sistemático se consolida en la década de 1980 (Butler, 2021). Lagarde (2018) señala que, como término técnico, surge de la necesidad de contar con herra- mientas conceptuales para analizar las construcciones socio- culturales basadas en las diferencias sexuales. El término se popularizó internacionalmente durante la Cuarta Conferen- cia Mundial sobre la Mujer en Beijing (ONU, 1995), donde se estableció como un enfoque fundamental para el análisis y la transformación de las relaciones sociales. La evolución semántica del término refleja el desarrollo del pensamiento feminista y los estudios de género. De ser una simple combinación de palabras, ha pasado a representar una herramienta analítica fundamental para examinar las re- laciones de poder y las construcciones sociales basadas en las diferencias sexuales (Haraway, 1995).
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