Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 319 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. En ciertos casos, las líderes educativas integran organi- zaciones sindicales o gremiales, donde encuentran oportu- nidades para el aprendizaje colaborativo entre pares. Estas instancias les permiten compartir estrategias y diseñar solu- ciones frente a los desafíos específicos de sus establecimien - tos o políticas (Adlerstein y Barco, 2024; Opazo et al., 2024; Pardo y Adlerstein, 2024). Este enfoque destaca la importancia de la colaboración profesional como herramienta clave para abordar las demandas externas sin perder de vista las parti- cularidades de cada contexto educativo. La fragmentación en la provisión de educación inicial, también ha generado diversos líderes institucionales, es de- cir, un nivel intermedio que tienen la capacidad de influir tanto en las políticas generales como en el trabajo de los lí- deres educativos (Opazo et al., 2023; Rodríguez, 2023). A pe- sar de esta diversidad, existen lineamientos dentro de las dos administraciones más importantes sobre lo que esperan los líderes institucionales de las líderes educativas: la correcta implementación del proyecto educativo institucional, el desa- rrollo integral y aprendizaje de los niños y niñas, el bienestar del equipo pedagógico y de gestión, la colaboración con las familias y la comunidad, y una gestión eficiente de recursos (Integra, 2017; JUNJI, 2024). Aunque los líderes institucionales generan ciertos linea- mientos, la manera en que las líderes educativas implemen- tan varía considerablemente. Por un lado, algunas priorizan el cumplimiento de las demandas externas y estándares es- tablecidos. Por otro lado, hay iniciativas que buscan liderar prácticas propias de cada establecimiento, promoviendo la participación activa del equipo pedagógico y prioridades lo- cales (SdEP, 2018). En cuanto a los procedimientos de selección de las líde- res educativas, cada institución aplica sus propios mecanis- mos y criterios, lo que se traduce en una baja rotación en los cargos de liderazgo (SdEP, 2018). Respecto de la formación y preparación para el cargo, las grandes instituciones tienen mayores oportunidades de capacitación, inducción y acceso a

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