Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 315 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. tido, autores como Langford y Richardson (2020) argumentan que la ética del cuidado, si bien ha sido tradicionalmente aso- ciada con el género femenino, debe ser reconocida como una habilidad transversal que puede enriquecer las prácticas de liderazgo en todos los niveles educativos. Utilizamos el concepto de frontera como “el lugar en el medio” (Anzaldúa, 1987), al referirnos a la experiencia del li- derazgo educativo de educación inicial como subordinadas a una jerarquía superior o liderazgo institucional. Jerarquías: líderes institucionales Los líderes institucionales o jerarquías superiores a las líde- res educativas, ejercen una influencia significativa en la toma de decisiones de quienes lideran espacios educativos en los territorios, muchas veces restringiendo su autonomía me- diante limitaciones burocráticas. A través del establecimien- to de prioridades, los líderes que representan la voz de las instituciones imponen lineamientos que limitan la capacidad de directoras y directores para responder a las necesidades locales (Ramírez, 2024; Wong et al., 2020). Además, estos líde- res institucionales utilizan diversos mecanismos para influir desde sus puestos de poder en la estructura de los procesos de implementación de políticas educativas (Foucault, 1976). Como respuesta, a menudo los líderes educativos priorizan tareas administrativas sobre lo pedagógico, lo que puede obs- taculizar tanto el desarrollo profesional del personal como el logro estudiantil (Noor y Nawab, 2022). Esta centralización de poder obliga a los líderes educa- tivos a traducir políticas macro en estrategias aplicables, un proceso que requiere navegar dinámicas de poder complejas y gestionar intereses de múltiples partes involucradas (Zhong- jing, 2010). Como resultado, la interacción entre liderazgo y política demanda una comprensión profunda y matizada de los procesos de toma de decisiones en el ámbito educativo, es decir, generan una acción de estas estructuras de poder y, por ende, una agencia (Bourdieu y Wacquant, 2005; Bourdieu, 2007).

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