Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

314 • Liderazgo educativo y género al percibir el cuidado como una extensión del rol maternal, lo que desvaloriza social y económicamente a las profesiona- les del sector (Langford y Richardson, 2020; Moloney, 2010). Según Osgood (2010), esta inequidad se fundamenta en una dicotomía entre atributos masculinos y femeninos, donde ca- racterísticas consideradas masculinas, como la racionalidad y la especialización técnica, son vistas como complejas y de alto estatus, mientras que las cualidades asociadas a lo feme- nino, como la empatía y el compromiso emocional, se consi- deran inherentes y, por ende, menos profesionales. Aunque el cuidado es esencial para la educación inicial, su valoración limitada afecta tanto a las líderes educativas como al equipo pedagógico, quienes asumen roles de conten- ción emocional que exceden sus responsabilidades formales (Aslanian, 2020; Cameron y Moss, 2007). Este modelo refuerza estereotipos y genera una sobrecarga laboral para las líderes educativas, afectando su capacidad para abordar tareas estra- tégicas y pedagógicas (Falabella et al., 2022). Dentro de los desafíos, desde una perspectiva de género, las mujeres en roles de liderazgo enfrentan otras barreras re- lacionadas con el género, como estereotipos que cuestionan su autoridad y legitimidad. Estos desafíos son particularmente evidentes en contextos donde las decisiones deben ser negocia- das con instituciones u otros niveles jerárquicos, lo que pone a prueba las habilidades de las directoras para navegar dinámi- cas de poder complejas. Adolfsson y Alvunger (2020) subrayan la importancia de abordar estas barreras con políticas y pro- gramas que promuevan la igualdad de género en el liderazgo educativo. Esto incluye no solo la capacitación en habilidades técnicas y estratégicas, sino también la creación de entornos laborales que valoren la diversidad y fomenten la inclusión. La transformación del liderazgo en educación inicial re- quiere un enfoque que integre la perspectiva de género en to- dos los aspectos del desarrollo profesional y organizacional. Esto implica no solo cuestionar los estereotipos de género, sino también revalorizar las competencias emocionales y re- lacionales como parte fundamental del liderazgo. En este sen-

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=