Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 313 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. con la casi exclusiva composición femenina de esta fuerza laboral (Pardo y Adlerstein, 2015), sino que especialmente con la naturaleza de la tarea de la educación inicial, que modela las prácticas de liderazgo, así como las expectativas sociales y culturales en torno a quienes lo ejercen. Este estudio asume una perspectiva de género desde un enfoque posmoderno, con el fin de identificar, cuestionar y reconceptualizar las creencias respecto de lo establecido como cierto, y a las posiciones de poder asociadas a atributos de género que se evidencian en esta profesión y, en este caso, el fenómeno del liderazgo en la educación inicial (Fraser y Nicholson, 1990). La literatura crítica sobre liderazgo en educación inicial señala que la feminización del sector ha llevado a una cons- trucción del liderazgo basada en el rol maternal. Este modelo, que Falabella et al. (2022) denominan “liderazgo maternaliza- do”, se caracteriza por la contención emocional, la empatía y la cercanía afectiva con los equipos pedagógicos y las fami- lias. Aunque estas cualidades son esenciales para la educa- ción inicial, su asociación exclusiva con las mujeres refuerza estereotipos de género que desvalorizan este trabajo y limitan su reconocimiento como una práctica profesional compleja. La asociación entre mujeres, infancia y cuidado repro- duce estereotipos profundamente arraigados. Burman (2008) señala que esta conexión evoca imágenes de vínculos emocio- nales profundos, idealizando las actitudes maternales como intrínsecas al género femenino. En contraposición, la relación hombre-infancia no suscita las mismas expectativas sociales ni imágenes afectivas. A nivel global, la vinculación entre el cuidado y el rol maternal ha perpetuado condiciones laborales precarias para las mujeres en el ámbito de la educación inicial, justificando bajos salarios y oportunidades limitadas de desarrollo profe- sional, especialmente entre aquellas de contextos socioeconó- micos vulnerables (Ailwood, 2007; Colley, 2006; Osgood, 2006; Skeggs, 1997). Esta asociación, desde una perspectiva de gé- nero, subordina el aspecto profesional de la educación inicial

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