Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
304 • Liderazgo educativo y género ayudar a comprender la representación del liderazgo marcado por el poder masculino. El mismo Bourdieu refiere que no había problematizado la dominación masculina como objetivo principal, sino que llegó a ella producto de sus investigaciones. El liderazgo ejercido desde una visión de poder y con base en el género estaría contribuyendo a la reproducción de las desigualdades, de la asimetría de poder y de la violen- cia simbólica que menciona Bourdieu (2007), en tanto se ha convertido en parte del currículo oculto de las instituciones educativas. Es decir que, aunque no se esté enseñando los principios machistas dentro de un contenido curricular, se podrían estar enseñando de otras maneras más sutiles, pero igual de perjudiciales para los distintos actores escolares que hacen vida en una institución educativa. Esta mención acerca de los contenidos no oficiales que se pudieran estar enseñando encuentra resonancia en uno de los resultados de la encuesta presentada por la Segob. Allí halla- ron que 8 de cada 10 personas reconocía su orientación sexual en la etapa adolescente (38.2% de los encuestados) y 39.2% re- conoce su identidad sexual durante la infancia (Segob, 2019). El hecho de que las personas reconozcan su identidad u orientación sexual no significa que necesariamente la exter - nalizan, ya que el factor social de cómo los perciben y tra- tan limita tal manifestación externa. Por esta razón, para la encuesta resultan reveladoras estas cifras porque ubica a la institución educativa en uno de los dos espacios (hogar-es- cuela) más importantes de socialización, lo que la convierte en un factor determinante para la construcción espacios que impulsen el respeto a la diversidad. Se espera sensibilizar acerca de las consecuencias de la presencia del machismo en instituciones para frenar este tipo de prácticas culturales. Bourdieu (2007) manifiesta la necesidad de desnaturalizar la violencia simbólica a partir de la proble- matización y exposición constante de la dominación masculi- na. Afirma que presentar esta realidad “significa avanzar en el orden del conocimiento que puede estar en el principio de un progreso decisivo en el orden de la acción” (p. 8). Al evidenciar
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