Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
• 301 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. 2014). Específicamente, se entiende como “techo de cristal” las limitaciones y obstáculos para acceder a puestos de poder en razón de género (Jorquera, 2023). Cabe mencionar que en los niveles de preescolar y pri- maria sí se cuenta con un porcentaje importante de mujeres en la dirección; sin embargo, estudios como los de Gairín y Villa (1999) refieren que esto cambia en las secundarias. Esto podría comprenderse porque los primeros niveles de la pirá- mide educativa son los que se asumen de menos poder o fun- ciones con menores responsabilidades y toma de decisiones. En este sentido, según los testimonios recogidos en la inves- tigación que se presenta en este capítulo, se observan menos mujeres en puestos de dirección en las secundarias técnicas, lo que atribuyen a factores de poder y, desde una perspectiva de género, esto representa la reproducción de la asimetría de poder, describiendo el campo social y de poder de las institu- ciones participantes en el estudio. Otra razón por la cual se observa la violencia simbólica, como el machismo, en la narrativa de los docentes, y su rela- ción con el objeto de representación, es que hay autores que al estudiar la segregación de las mujeres en la educación han encontrado que para los hombres llegar a liderar una direc- ción en una institución educativa es una forma de alcanzar posiciones de poder y reconocimiento (Jorquera, 2023). A su vez, Jiménez (2018) encuentra que las docentes mujeres de- sean llegar a ejercer el cargo de dirección bajo el argumento de propiciar transformaciones que lleven a las mejoras en las escuelas. Esto resulta en un punto de partida para indagar aún más las representaciones de los docentes para el ejercicio de la dirección y en consecuencia de una práctica de liderazgo. Respecto del acceso al puesto de liderazgo, se considera lo referido por Hernández (2024) que, además de identificar la existencia de barreras para el acceso de las mujeres a puestos de liderazgo, invita a las organizaciones a tener la voluntad po- lítica genuina de incorporar estrategias para atraer talento fe- menino e impulsar programas de capacitación en habilidades como el liderazgo, y crear las condiciones para el ejercicio del
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