Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
292 • Liderazgo educativo y género la política) y también en escenarios cotidianos, como la fa- milia o el espacio doméstico. Los hombres, tradicionalmente, han dominado estos campos, lo que les otorga una posición privilegiada en la lucha por recursos simbólicos y materiales. Otro de los aportes teóricos más importantes de Bourdieu (2007), al analizar la dominación masculina, es su concepto de violencia simbólica . La violencia simbólica se refiere al ejercicio de poder que no es ejercido a través de la fuerza física, sino a través de la imposición de significados, creencias y normas que son aceptadas como naturales o inevitables. Esta forma de violencia es sutil pero profundamente efectiva, ya que las personas interiorizan estas normas y prácticas como algo legí- timo y normal. En términos de género, la violencia simbólica se manifiesta cuando las mujeres aceptan, consciente o incons - cientemente, su posición subordinada dentro de la sociedad y los hombres la ejercen, igualmente, de manera consciente o no. Las representaciones culturales, los medios de comunicación, las instituciones educativas y las normas sociales refuerzan la idea de que los hombres son naturalmente los líderes o los que tienen derecho a dominar, mientras que las mujeres deben ocupar un lugar subordinado (Bourdieu, 2007). De acuerdo con lo anterior, se podría decir que el ma- chismo representa esta violencia simbólica. Castañeda (2019) señala que el machismo no necesariamente conlleva violen- cia física, sino que igualmente se puede manifestar a través de conductas, gestos y discursos, casi automáticos, hacia las mujeres y cualquier otra persona, que lleven consigo la dis- minución del otro o la otra, ya sea ignorándola, estableciendo de manera autoritaria la jerarquía de poder. Una de las ma- neras en que se manifiestan estas desigualdades es a través del acceso desigual a recursos y oportunidades. En muchas culturas, las mujeres tienen menos acceso a la educación, al empleo y a la toma de decisiones en sus comunidades. Esta falta de acceso limita el potencial de las mujeres y afecta el desarrollo económico y social de las comunidades en general. Hay que reconocer la desigualdad de género en distintos es- pacios. Esta se produce cuando una persona no tiene acceso a
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