Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 291 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. sino algo que se hace. Es decir, que se construye y, como se mencionó en párrafos previos, esa construcción es cultura y social. Butler agrega que las personas crean su identidad de género a través de actos y comportamientos repetidos. Estos actos no son expresiones de una identidad interna, sino que constituyen esa identidad misma. Por ejemplo, cuando una persona actúa de una manera que la sociedad reconoce como masculina o femenina, está performando su género. La construcción de identidad o actos performativos que menciona Butler (2001) podría verse relacionada con la pro- puesta de Bourdieu (2007) respecto del habitus , como uno de sus conceptos centrales, el cual se refiere a las disposiciones duraderas que las personas desarrollan a lo largo de su vida, que se encuentran influenciadas por su posición social y las ex - periencias previas. Es decir, el habitus actúa como una estruc- tura internalizada que guía las percepciones, pensamientos y acciones de los individuos, a menudo sin que sean plenamente conscientes de ello. En su texto sobre la dominación mascu- lina, señala que el habitus contribuye a la reproducción de los roles de género, ya que desde la infancia somos socializados por los roles masculino y femenino, en diferentes formas de comportarse y pensar, lo que perpetúa las diferencias de po- der entre ambos géneros. Por ejemplo, los hombres tienden a desarrollar un habitus que les permite acceder a posiciones de poder y dominación, mientras que las mujeres desarrollan disposiciones que las colocan en una posición subordinada. Otro aporte teórico de Bourdieu (2007) corresponde al campo social y las luchas de poder que se ejercen dentro de este en un contexto de dominación de un género sobre otro. Bourdieu utiliza el concepto de campo para describir los diferentes espacios sociales (como la familia, el trabajo, la política, la educación) en los que los individuos y grupos luchan por recursos y poder. Cada campo tiene su propia lógica interna, sus reglas y sus mecanismos de poder. Desde esta postura, en el campo de las relaciones de género, la lucha de poder entre hombres y mujeres se lleva a cabo a través de estructuras formales de autoridad (por ejemplo, el trabajo o

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