Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas

• 289 Carrasco Sáez, Olmo-Extremera, coords. su operacionalización en las instituciones educativas (Mau- reira et al., 2016; Spillane, 2003). De allí que, para concretar su definición, sea necesario revisar el marco referencial que indica el contexto escolar. Se rescata la visión de Bolívar (2012) quien replantea las ideas de Senge en el contexto educativo. Para él, el liderazgo ha estado centrado en aspectos técnicos e históricamente se ha ejercido de forma jerárquica. Sin embargo, en la actuali- dad, las investigaciones sobre las posiciones de poder han abierto una comprensión del liderazgo no vertical. Los cam- bios en la gestión requieren el traslado de la jerarquía a la descentralización, una mayor participación en los procesos de toma de decisiones y evitar los mecanismos de control estricto. Maureira et al. (2016) aseveran que el liderazgo dis- tribuido constituye una práctica de liderazgo que supera las posturas jerárquicas. Estas definiciones postulan que el liderazgo distribuido es una práctica organizacional más que individual, que no se en- cuentra atada a un cargo y que se constituye principalmente a través de la interrelación de las personas que hacen vida en la escuela, y de sus conocimientos, actitudes y aptitudes. En este sentido, algunos estudiosos del tema han impulsado la idea de que el liderazgo se comprenda desde las acciones grupales en los centros escolares (Gronn, 2002; Spillane, 2003; 2006). Vaccarini (2018) recuerda que el liderazgo distribuido es una dinámica que se practica “como una interacción simétri- ca entre líderes que tienen una relación de reciprocidad en un equipo de trabajo” (p. 31). Esto no excluye el liderazgo del director de las escuelas, al contrario, de este se espera su rede- finición como transformador de la realidad escolar para im - pulsar las mejoras educativas que tanto se esperan. Estos plan- teamientos permiten advertir que los enfoques de liderazgo observan tanto a los líderes como a sus equipos y el contexto (Cansoy, 2019). En suma, los estudios sobre liderazgo educativo le otorgan a la figura de la dirección la tarea de desarrollar las habilidades para generar procesos que transformen y mejoren el desem-

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