Liderazgo educativo y género. Miradas y realidades latinoamericanas
288 • Liderazgo educativo y género reno (2021) revisan especialmente la tendencia a utilizar como sinónimos liderazgo educativo y escolar. Revisan la literatura y encuentran que el liderazgo educativo es concebido como la influencia sobre un grupo para alcanzar el éxito en el pro - ceso educativo, señalando que lo educativo no se restringe a un tipo de institución. Distinguen entonces que el liderazgo escolar se refiere solo a escuelas y que el liderazgo pedagógico se refiere al impacto en el currículo y en el proceso de ense - ñanza-aprendizaje. En la amplitud de estudios sobre el liderazgo educativo, Díaz y Veloso (2019) presentan una línea de tiempo que mues- tra la evolución en esta materia, considerando los estudios realizados en los países anglosajones y latinoamericanos en los últimos años. Asimismo, Díaz y Veloso (2019) ofrecen una mirada que, según ciertos criterios metodológicos, les permi- tió identificar algunos modelos de liderazgo: “1) modelo de análisis global, 2) los modelos de análisis sistémicos, 3) los modelos de análisis organizacional, y 4) los modelos de análi- sis situado” (p. 21). Por otra parte, Díaz (2017) hace un llamado ante la ne- cesidad de continuar fortaleciendo los programas formativos de directores, dada la escasa relación entre las exigencias, la práctica y la oferta de reforzamiento docente. En particular, Lusquiño (2018) habla sobre la práctica de liderazgo distribui- do, pero en contextos vulnerables. Explica que esta práctica podrá aplicarse o ejercerse dependiendo del compromiso del directivo con el aprendizaje de los alumnos, de la compren- sión de la realidad que rodea a la escuela y de su capacidad de agrupar esfuerzos. Lusquiño advierte que, en esta situación, los centros educativos deben propiciar la interacción de su equipo de trabajo con base en conocimientos y experiencias que les permitan atender las exigencias de la dinámica escolar propia de contextos socioeconómicos desfavorables. El principal problema para establecer un concepto de li- derazgo distribuido es que, en los estudios, esta denominación se iguala a otros términos —compartido, colaborativo y de- mocrático—, dificultando su comprensión y, en consecuencia,
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